Las ventajas de admitir que te has equivocado

¡Horror! ¡Has metido la pata! Ahora tienes dos opciones: (1) Admitir el error, ante ti mismo y ante los demás. (2) Escurrir el bulto: Ignorarlo, esperar que nadie lo note o echarle la culpa a otro.

La segunda parece que es la más fácil. Ante errores de poca monta, quizás es buena idea seguir adelante como si tal cosa. Y, en equivocaciones más sonadas, te ahorras el bochorno de reconocer tu metedura de pata ante el mundo.

No obstante, aquí nos vamos a concentrar en la primera opción, la de admitir tu fallo con todas las letras. Esto, aunque cueste hacerlo, tiene ventajas que vale la pena mencionar.

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Es una experiencia de la que aprendes

Hay que mencionar ésta, desde luego. Cometer errores es natural y, cada uno de ellos, te brinda una oportunidad para aprender a hacer las cosas de un modo distinto.

Si no aprovechas esa oportunidad, puedes tropezar cien veces en la misma piedra. Pero, si la aprovechas, estás avanzando por el buen camino.

Además de aprender algo nuevo, al admitir el error te estás haciendo responsable de la situación. Y eso mismo te empuja a hacerlo mejor la próxima vez.

Es digno de respeto

Hace falta ser valiente para admitir un error y decir: “Lo siento. Me equivoqué.”

Pongamos que no te gusta equivocarte, por mucho que sepas que todos cometemos errores. 😉

Y, reconocerlo en público, menos, por si otro piensa que eres débil, torpe o estúpido.

Pero ocurre que, admitiendo tu error, estás haciendo un ejercicio de honestidad que merece respeto y admiración.

Te atreves a abrir a mostrarte tal cual eres. A quienes están cerca los haces partícipes de tu fallo, de tu intención de enmendarlo y del esfuerzo que haces por mejorar.

Y seguro que ellos aprecian más esta actitud, que la de quien se oculta tras una máscara de falsa perfección. ¿No te pasa a ti lo mismo?

Te ayuda a construir relaciones sanas

¿Qué sientes tú cuando estás ante una persona que, a pesar de la evidencia, se rehúsa a aceptar su error? ¿Qué pasa cuando estás con alguien que valora más tener la razón a toda costa que ser honesto contigo? Es frustrante, ¿no crees?

Las relaciones se deterioran cuando uno no se hace responsable de sus equivocaciones e intenta pasarle la pelota al padre, al presidente o al vecino.

En cambio, cuando admites tu error, estás mostrando que esa relación es importante para ti. El vínculo se refuerza y, además, la otra persona también se siente más libre para admitir sus errores ante ti.

 

Ya hemos visto unas cuantas ventajas de admitir los errores. Como decíamos al principio, lo verdaderamente difícil es disculparse y enmendar la situación.

Pero pasa lo mismo que con otras cuestiones difíciles: Cuanto más se practica, mejor se hace y más se avanza. 😀

Imagen de Daniela Vladimirova