Lo bueno también se acaba

Cuando atraviesas una etapa difícil, la certeza de que terminará alimenta tu esperanza. Es positivo ser consciente de que los malos tiempos quedarán atrás.

La cosa es que con los buenos tiempos ocurre lo mismo. Quizás sea deprimente pensarlo y muy difícil admitirlo.

finMuchas de las personas que quieres no van a estar contigo hasta el final de tus días.

Las relaciones acaban. Las vivencias felices tienen sus días contados. Tu propia existencia es finita.

¿Qué tiene de positivo pensar que lo que más amas terminará, quizás antes de lo que esperas?

Más de lo que parece. Saber que lo que vives no durará para siempre hace que prestes más atención a los aspectos que sí funcionan, incluso cuando atraviesas por una experiencia adversa. Y, al prestarles atención, puedes valorarlos más, disfrutarlos más.

A veces te acostumbras tanto a una situación que crees que continuará indefinidamente. Pasa con lo malo y pasa con lo bueno. Y, como lo bueno “no molesta”, comienza a pasar inadvertido hasta el día en que lo pierdes.

No esperes a ese día para darte cuenta de lo valioso que es. Lo familiar, lo acostumbrado, lo que siempre está ahí dejará de estarlo algún día.

¿Te entristece? A mí, un poco. Pero también me ayuda a abrir los ojos para valorar esos pequeños o grandes acontecimientos diarios.

A menudo necesito recordarlo para dar gracias por las personas importantes y las circunstancias favorables que están presentes en mi día a día.

Lo triste es darse cuenta de lo importantes que eran justo cuando ya no están, ¿no crees?

Imagen de johnwilliamsphd