Ideas para distanciarte de tus errores del pasado

¿Cometiste algún error en el pasado que te cuesta olvidar? ¿Lo recuerdas con frecuencia y permanece contigo como una pesada carga?

Es muy útil recordar los errores pasados, porque así evitamos tropezar infinitas veces en las mismas piedras. Sin embargo, los sentimientos de culpa, vergüenza, decepción y demás, que van adheridos a los errores, pueden ser un lastre para avanzar.

Por eso, vamos a dedicar esta entrada a apuntar ideas para desligarse del pasado, a fin de quedarnos con la lección aprendida, pero dejando atrás el dolor.

Cuéntate tu pasado de otro modo

Mirar tu historia desde otra perspectiva puede ayudarte a ver lo ocurrido de un modo menos doloroso. Y esto te servirá para poder pasar página antes.

película de recuerdos

Por ejemplo, imagina una experiencia desagradable. En lugar de recordarla en primera persona, prueba a revivirla como si fueras el espectador de una película.

Así, un simple espectador, que quizás es capaz de reírse viendo las reacciones exageradas de los protagonistas.

Si dejas de ser el protagonista y te conviertes en el espectador, te estás separando de la experiencia, ya que adquieres el punto de vista de una tercera persona. ¿Lo has hecho alguna vez?

Cambia tu entorno

Esta medida es en ocasiones la más sencilla para poner distancia con el pasado: Múdate, tira las fotos viejas, remodela la casa, píntala de otros colores…

Y, ya puestos, cambia de música. ¿No te ocurre que sueles asociar ciertas canciones o melodías a etapas concretas de tu vida? (A mí sí.) Prueba a elegir una nueva banda sonora para esta etapa.

Busca experiencias nuevas

Es difícil desligarse del pasado cuando sigues haciendo lo mismo de antes: Vas a los mismos lugares, te relacionas con la misma gente y, en general, mantienes la misma rutina.

Podrías introducir novedades: nueva gente, nuevos lugares, nuevas actividades. En lugar de quedarte con los recuerdos dolorosos, crea desde hoy mejores recuerdos para el futuro.

Repasa lo que ha cambiado en tu vida

La mayoría de las veces, los cambios se producen gradualmente. Es cuando miras atrás (unos diez años, por ejemplo) cuando aprecias lo diferente que es tu vida a la de entonces.

Intenta hacer eso: Un repaso del recorrido; de los cambios más significativos que has experimentado en los últimos años.

Esto puede servirte para darte cuenta del buen tramo que llevas andado y de cómo el pasado se ha ido quedando atrás.

Así es. El pasado ya es historia. El tiempo y la experiencia te ayudarán a aprender y a tomar mejores decisiones a partir de hoy. 🙂