¿Cómo te enfrentas al gran cambio que se avecina?

Todos pasamos por grandes cambios a los que hemos de hacer frente. Por ejemplo: una mudanza, el nacimiento de un hijo, el cuidado de un familiar mayor, el estreno en un trabajo o en un negocio, etc.

¿Qué haces cuando ves que se acerca ese cambio?

Está bien planificar un poco, estudiar el panorama. Así vas preparándote y, cuando llega día clave, no estás tan perdido.

mirando al futuro

Planificar, pero sin pasarse. Porque, aunque tengas diseñada la secuencia perfecta para actuar, cualquier variable que cambie puede situarte en un escenario distinto.

Y porque tú no eres el único a quien concierne. En estos grandes cambios suelen estar involucradas otras personas, que tienen sus propias ideas sobre qué es lo que hay que hacer.

No estás tú solo para decidir. Luego, el panorama se complica.

¡Horror! ¿Estas palabras te están estresando más?

1. Relájate

En primer lugar, respira con calma y ponle al estrés un: “hasta aquí”.

No tienes que resolverlo todo en un día. Con preparar un poco el terreno ya estás haciendo más de lo que hace mucha gente.

Hay personas que pasan olímpicamente de plantearse qué harán con las situaciones que se avecinan. “Ya lo pensaré cuando ocurra”, dicen. Y, cuando se encuentran con el problema en las narices, no tienen ni la menor idea de qué hacer con él.

Tú no sabes al dedillo lo que vas a hacer. Pero has pensado sobre la situación y, más o menos, sabes por dónde tirar cuando llegue el gran cambio. Eso ya es bastante.

2. Habla con “ellos”

“Ellos” son los otros involucrados en el gran cambio. Quizás no les apetezca pensar sobre el tema. Pero así no se sorprenderán cuando llegue el día decisivo y tú pongas tus propuestas sobre la mesa.

Quién sabe, quizás seas tú quien propicie un intercambio de ideas y opiniones. O quien desate grandes discusiones, ya que ellos, si no habían pensado sobre el cambio, estarán tan perdidos como tú estabas al inicio.

En cualquier caso, te ayudará porque tú tampoco te quedarás boquiabierto con sus reacciones cuando llegue “la hora de la verdad”.

3. Haz lo que puedas

Si el cambio se presta a que tú vayas dando pequeños pasos desde ahora, muévete. Es preferible que, si está en tu mano, vayas haciendo lo que puedas (antes de que llegue el cambio) a que lo dejes todo para ese día.

Eso sí, ten presente que pueden ocurrir muchas cosas entre el día de hoy y ese día del futuro. Tranquilo. Conforme se vaya acercando comenzarás a tener las ideas más claras. Deja que el tiempo te vaya señalando el camino.

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