Cuando lo mejor que puedes hacer es… NADA

¿Hay un problema que te preocupa? Haz algo al respecto.

¿Quieres lograr tu objetivo? ¡Muévete!

Frecuentemente, en el blog nos estamos invitando a la acción. Sin embargo, hay momentos en los que lo más acertado es no hacer nada. Ya que, si hacemos algo, el problema puede amplificarse de lo lindo.

Veamos algunos:

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Cuando estás muy enfadado. La ira te nubla la razón. Y, sin la razón clara, hay muchas probabilidades de meter la pata.

En este caso, es preferible esperar un poco. No hacer nada. Si acaso, dar un paseo o subir a un cerro a gritar. En cualquier caso, nada que tenga que ver con la situación, hasta que estés más despejado.

Cuando estás aterrorizado. La situación te asusta tanto, que tu primer impulso es huir o echar por la borda todo lo que has construido hasta ahora.

También en este caso es preferible que te quedes quieto, hasta que la emoción se asiente y te deje pensar.

Cuando estás ansioso. No puedes esperar que llegue el momento de ver a tu amor. Bombardeas a la criatura con llamadas, mensajes y visitas inesperadas. ¡Noooooo…!

La impaciencia te hace actuar a lo loco. Controla un poco tus impulsos. Por el momento, quédate tranquilito.

Esto vale para todas esas situaciones en las que te pones de los nervios, porque las cosas no van al ritmo que tú prefieres.

Cuando estás cansadísimo. Después de vivir una jornada extenuante, no estás en tu mejor momento para tomar decisiones delicadas. Especialmente, las que tengan que ver con el dinero.

Otra ocasión en lo que lo preferible es quedarse más quieto que un ficus, hasta estar en condiciones de pensar con claridad.

Cuando tratas de impresionar a otro. Quieres enamorar a Fulanito o despertar la envidia de tu vecino. Sin pensarlo dos veces, incurres en gastos estratosféricos y te exhibes ante ellos para ganar su admiración.

Aquí también hubiera sido bueno que te frenases, digo yo.

Moraleja: Si los pensamientos están muy revueltos o las emociones fuera de control, es recomendable no hacer NADA respecto a esa situación, hasta que las aguas vuelvan a su cauce.

Y me apunto la sugerencia, con mucho gusto, además. Supongo que ya era hora de publicar una diferente a las de: “haz esto” o “haz lo otro”. Con lo cómodo que es no hacer nada… 😆 (Bueno, a veces.)

Imagen de Alan Cleaver