Alimentos buenos para el hígado

El hígado es el órgano más grande del cuerpo y uno de los más importantes por las actividades metabólicas que realiza.

Entre todas sus funciones, destaca su papel depurativo, ya que actúa como un enorme filtro que elimina de la sangre las sustancias nocivas. Pero, además, se encarga de almacenar las vitaminas y el glucógeno, de secretar la bilis y de sintetizar las proteínas plasmáticas.

Estos son algunos alimentos buenos para el hígado.

Alcachofa

La alcachofa es rica en cinarina, un ácido que aumenta la secreción biliar y que facilita el vaciamiento de la vesícula.

Cuando se consume alcachofa, la bilis que se segrega es más fluida, y eso ayuda a descongestionar el hígado, a emulsionar mejor las grasas y a eliminar muchas sustancias tóxicas que circulan en la sangre.

alcachofas

El consumo de alcachofa se recomienda especialmente en casos de hepatitis A y B, cirrosis, hígado graso y en la dispepsia provocada por cálculos biliares.

Aceite de oliva

El aceite de oliva es un clásico en la medicina natural. Una cucharada sopera de aceite de oliva virgen acompañada de unas gotas de limón en ayunas ayuda a mantener la salud del hígado y de la vesícula.

El aceite de oliva tiene también un efecto antioxidante muy beneficioso para proteger y reparar las células del cuerpo.

El aceite de oliva también previene el estreñimiento, la arterioesclerosis y ayuda a controlar el colesterol LDL o «colesterol malo».

Cúrcuma

La cúrcuma es una especia procedente del sudeste asiático que es muy utilizada como colorante alimentario en preparados como el curry.

Tiene un gran poder antioxidante y es muy beneficiosa para el hígado, ya que estimula el flujo biliar, ayudando así a digerir mejor las grasas, inhibe la proliferación de los virus responsables de la hepatitis, ayuda a controlar el colesterol e impulsa la eliminación de toxinas.

La dosis diaria recomendada es de 200 mg de extracto seco al día.

Manzana

La manzana tiene importantes efectos descongestionantes y depurativos para el hígado, ya que ayuda a aumentar la secreción biliar. Sus ácidos málicos, cítricos, succínicos, lácticos y salicílicos evitan que se produzca fermentación en el intestino.

Además, su abundancia en sales neutralizan los residuos ácidos producidos por el metabolismo de las proteínas, por lo que es de gran ayuda para eliminar ácido úrico a través de la orina.

Un vaso diario (250 ml) de zumo de manzana es suficiente para beneficiarse de todas sus propiedades.

Limón

El limón, además de ser una importante fuente natural de vitamina C, es antioxidante, diurético, desintoxicante, ayuda a prevenir la formación de cálculos biliares y facilita los procesos hepáticos.

limón

Un vaso (250 ml) de zumo de limón tomado en ayunas es un tónico revitalizante que ayuda a mejorar la salud en general. Si te resulta muy fuerte, puedes probar a añadirle una cucharadita de miel para endulzarlo y rebajar su acidez.

Rábano negro

La raíz del rábano negro (Raphanus sativus) ayuda a aumentar la secreción de bilis, estimula su salida de la vesícula biliar y tiene efectos antibióticos y antioxidantes.

Se recomienda especialmente en caso de dispepsias, digestiones lentas, migrañas, transaminasas altas y sobrecarga hepática.

Se puede tomar la hortaliza, su zumo o su extracto seco. Se recomienda tomar 20 ml de zumo rebajado con agua o 300 mg de su extracto seco antes de las comidas.

Cardo mariano

Las hojas y las semillas del cardo mariano estimulan la regeneración de las células hepáticas dañadas por el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol y por el abuso de ciertos fármacos y tienen efectos antiinflamatorios sobre el hígado.

cardo mariano

Funciona bien para el hígado graso, hepatitis, insuficiencia hepática o cirrosis.

La dosis recomendada de silimarina, el principio activo del cardo mariano, es de 200 mg al día.

En el caso de que padezcas algún tipo de enfermedad hepática, consulta antes con tu médico la conveniencia o no de tomar cualquier tipo de remedio natural.