20 Maneras de añadir más estrés a este día

Esta vida moderna nos ha hecho a todos expertos en una cuestión: el estrés que hace estragos en la salud.

El “estrés bueno” también existe y nos pueden preguntar por él a la hora que quieran. Pero donde somos verdaderas eminencias es reconociendo el estrés discreto y dañino. Ése que sale al paso cada día disfrazado de productividad, responsabilidad, amabilidad… Como si fuera un lobo con piel de cordero.

Cualquiera de nosotros podría hacer una receta con ingredientes estresantes, muy efectivos para que quien la pusiera en práctica terminara quemadísimo. Una receta como la que sigue, por ejemplo.

estresado

1. Sal de la cama con la hora justa para salir pitando. Desayuna rápidamente, mientras piensas en el montonal de cosas que tienes que hacer hoy.

2. Asegúrate de que sobren tareas y compromisos, para que cuando llegue la noche te enfades contigo mismo por haber dejado atrás algo importante.

3. ¡Acelera! Ve del tingo al tango sin tiempo que perder. No te pares ni a tomar aliento. Ya lo harás cuando termines. Y tampoco pienses en hacer ejercicio. ¿Para qué? Tu día ya es un sprint continuo.

4. Pasa todo el tiempo que puedas entre cuatro paredes. ¿Aire fresco? Bah… Eso para las plantas.

5. ¿Comer? Engulle lo primero que pilles por ahí, a la hora que sea.

6. Atasca tu mente de chismes, anuncios, noticias crispantes regurgitadas del día anterior y de todo lo que pueda ponerte de mala leche.

7. Compra trastos que no necesitas, accesorios y novedades para estar al día e impresionar al mundo. Llena tu espacio y tu tiempo con ellos. ¿Para qué guardar un poco de dinero para los imprevistos?

8. O, al contrario, ahorra de más. Olvídate de tener detalles contigo de tanto en tanto. ¿Piensas en un libro o en una tarde en el cine o en la peluquería? Puedes vivir sin eso.

9. Atiende a todos los que llegan, justo cuando lo hagan. Y complácelos en aquello que te pidan. Que pasen sin llamar.

10. Lleva el teléfono contigo todo el tiempo, para cuando no puedan verte en persona. Responde llamadas, e-mails, mensajes, etc. Permanece siempre conectado.

11. Define la banda sonora de tus días: Pitidos, alarmas, gritos, canciones depresivas… Selecciona lo más molesto y desmotivador que pueda entrarte por los oídos y conviértelo en tu himno.

12. Si alguien te ve apurado y llega a brindarte ayuda, dile que no. Tú puedes solo con lo que te echen.

13. Si otro te pide un favor y tú no puedes o no quieres hacérselo, dile que sí. Ya sacarás el tiempo de donde sea. Dejas de jugar con tu niño o de tomar café con tu amigo. Total, ellos pueden esperar.

14. Cuando estés haciendo algo, preocúpate por lo que estás dejando sin hacer. Tortúrate pensando en ello.

15. Quéjate todo el tiempo de lo ocupado y estresado que estás. Repite que tu vida es así y que no puedes hacer que sea de otro modo.

16. Comparte todo el tiempo que puedas con personas que también se quejen de lo mismo.

17. Tómate muy en serio todas y cada una de las impertinencias y las críticas que te dediquen. Padece cada reproche, cada mala cara y cada error propio o ajeno. Y, si te sobra energía, discute, muerde, golpea… Que todo el que te busque, te encuentre.

18. Tómate la vida como lo que es: un dramón lleno de sufrimiento. No rías. No juegues. No descanses. Respira lo justo.

19. No tengas horas para irte a dormir. Quédate despierto hasta las tantas, perdiendo el tiempo en algún lugar absurdo de la red o padeciendo lo que echen en la tele.

20. Repite lo mismo al día siguiente y al otro… y al otro también.

 

Lo bueno de esta receta (o de la que hayas hecho tú) es que funciona a la inversa: Para quitarte estrés, vas eliminando puntos de la lista.

Bien está que le demos la vuelta a lo que ya sabemos. 😀

En caso de que el estrés te esté complicando la vida, ¿qué punto de tu lista estás pensando en eliminar?

Imagen de Amy McTigue