La suerte de los calmados

Habrás visto que, a veces, te esfuerzas a rabiar en una situación y no por eso sale mejor que cuando la suerte te favorece.

Sale mejor el examen al que fuiste “por probar” que ése que preparaste concienzudamente. Sale mejor la fiesta improvisada, que la que te llevó todo un mes organizar.

Y hoy también te acompaña la suerte: Encuentras enseguida ese condenado papel que estuviste buscando ayer durante todo el día.

Oh, sí… La fortuna es caprichosa. Pero tiene debilidad por inclinarse más frecuentemente hacia quien tiene una actitud relajada.

calma

Estudias para los dos exámenes y, qué curioso, sale mejor ése al que fuiste más tranquilo. La “buena suerte” fue que te sentaste a hacerlo con menos presión encima. Así las respuestas brotaban en tu mente sin obstáculo.

De las dos fiestas, destacó ésa en la que no te volcaste con ansiedad ni afán de perfección; ésa que organizaste sin tanta rigidez.

Y hoy, que prescindiste de los nervios y la desesperación, fue más fácil encontrar el papel que ayer no aparecía por ningún sitio.

¿Fue la buena suerte? Sí, vale. Pero tu actitud tuvo mucho que ver.

¿Te has dado cuenta de que, generalmente, la gente con buena suerte parece más relajada y abierta a las nuevas posibilidades que los que se quejan de su mala suerte?

¿Será que esa calma le allana el camino a la buena suerte?

No lo dudes. Con una actitud relajada y flexible es más fácil manejar tu atención; cazar las oportunidades al vuelo o buscar nuevas posibilidades.

¿Sugerencia? No perdamos los papeles. Pongámoselo fácil a la suerte. 😉

Imagen de Jose M Vazquez