Cómo construir un hábito más rápidamente

¿Estás pensando en un cambio que te gustaría introducir en tu vida? ¿Beber más agua, comer fruta, hacer ejercicio a diario, meditar…?

Convertir ese objetivo en un hábito es la forma más segura de lograrlo. Claro que construir un hábito supone un esfuerzo hasta que se afianza y termina siendo una parte natural de tu vida.

¿De qué esfuerzo hablamos? ¿Cuánto lleva construir un hábito?

construir un hábito

Hace tiempo se extendió la idea de que una persona, de media, necesitaba 3 semanas (21 días) para establecer un hábito. Pero la ciencia nos ha sacado de este error.

Según este estudio de 2010, publicado en la European Journal of Social Psychology, construir un hábito lleva más tiempo. Por término medio, 66 días.

Hay personas que construyen un hábito en 3 semanas (o menos) y otras pueden tardar en construir el mismo hasta 8 meses. Depende de la persona y de sus circunstancias.

Este preámbulo es para que nos hagamos a la idea de que es necesario un tiempo de práctica y que puede llevarnos más de un mes o más de dos introducir un cambio positivo. Saberlo nos ayudará a no tirar la toalla anticipadamente.

Y, ya que estamos dispuestos a no rendirnos antes de tiempo, apuntemos ideas para agilizar en lo posible la formación de ese hábito, ¿te parece?

Ideas para construir ese hábito

1. Ten claras las razones: ¿Por qué quieres construir ese hábito? ¿Qué consecuencias positivas produciría en tu vida?

La motivación hace el esfuerzo mucho más llevadero y el punto es que partas con el tanque lleno. Eso hará que veas el hábito como un regalo que te haces a ti mismo, en lugar de como una acción pesada que tienes que repetir todos los días.

2. Piensa y planea: Hazle un hueco en tu agenda a esa acción cotidiana. Ponla, preferiblemente, al lado de un hábito que ya esté fijado en tu día a día. Y no te olvides de tener en cuenta los obstáculos.

No es pesimismo. Habrá días en los que, por imprevistos o por otras razones, no podrás cumplir con tu hábito. Prevé tu vuelta a la normalidad sin el menor estrés, porque en el estudio de arriba también nos dicen que saltarse un día no es grave, no es significativo para la formación del hábito.

Eso sí, que sea uno… o dos.

3. Reduce las excepciones: Comprométete en serio, sin dar margen a las excusas típicas del: “No tengo tiempo. No tengo ganas. Estoy cansado…”

¿Qué hacer en esos días? Ponértelo fácil, tan fácil como puedas.

4. Vence la resistencia: Una manera de ponértelo muy fácil es romper la resistencia que sientes cuando te enfrentas a lo que no te apetece hacer.

Partiste con la motivación en alto, pero la motivación es variable. Puede que haya días en los que esté bajo mínimos.

Llega la hora de estudiar, de correr, de (la acción que te concierna) y lo último que quieres es ponerte manos a la obra. Es natural querer escaquearse cuando la tarea te resulta aburrida, pesada, ambigua, difícil… Y te resistes.

¿Cómo rompes la resistencia física y mental? Bajando el listón hasta donde no la sientas.

En lugar de estudiar una hora, estudia media. ¿Todavía te cuesta? Estudia un cuarto de hora. El chiste es que estudies algo, que cumplas. Así, mañana será más fácil que también lo consigas.

Sustituye lo de “estudiar” por la acción que estés practicando. Y ya sólo nos queda el paso esencial…

5. Repite, repite, repite: Sigue haciéndolo, un día tras otro. Cada vez que repitas esa acción, estarán reforzándose las conexiones neuronales involucradas, hasta que llega el día en el que haces eso mismo pero sin esfuerzo. ¡Lo has conseguido!

Lo básico para que un hábito se instale pronto en tu vida es eso: Repetir con frecuencia. Pero confío en que el resto de las ideas también te sirvan.

Imagen de La Shola y EL Gringo

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