Date permiso para ser humano

¿Eres muy duro cuando fallas en los compromisos que has hecho contigo mismo?

Hablemos de errores y traspiés. En esto sí que me puedo poner de ejemplo tranquilamente. 😉

Verás. Yo estoy muy comprometida con mis objetivos. Muchos de ellos apuntan hacia una vida saludable, sencilla y productiva. A diario escribo sobre esos temas (y sobre otros que pienso que puedan ser de interés).

Pero que escriba sobre ello no me libra de equivocarme. Yo estoy en las mismas que tú: Trato de aprender y avanzar. Y, como le pasa a todo el mundo, a veces me salgo de la buena senda.

Sin ir más lejos, esta semana me he levantado antes para adelantar trabajo, según yo. Y lo único que he conseguido es perder horas de sueño, porque malgasté ese tiempo remoloneando.

cometer erroresNi respeté mi tiempo de descanso ni me puse diligentemente a trabajar, dándole dos patadas a lo que tantas veces escribo por aquí.

Me equivoqué en la organización de la semana. ¿Cómo me lo tomo?

Las personas nos salimos a veces de la senda:

Nos matriculamos en un curso y nos saltamos clases. Nos hacemos un plan de comidas para la semana y lo rompemos. Dejamos de fumar y recaemos en un descuido. Pensamos dedicar la tarde a limpiar y nos quedamos viendo la tele, etc.

Cuando eso sucede, ¿qué crees que es más efectivo para retornar al buen camino?

(A) Reconocer el error. Aceptar que, como humano, tienes fallos. Y retomar tu compromiso.

(B) Recalcarte el fallo, arrepentirte y sentirte mal. Porque, si no lo haces, volverás a caer en lo mismo más pronto que tarde.

Puedes comprobar por ti mismo la efectividad de una y de otra. Para mí, funciona mejor la primera opción: Tener paciencia contigo mismo y tratarte bien.

La opción (B) hace ponga el acento sólo en los fallos, olvidándome de lo que he hecho bien antes de fallar. Y olvidándome también de mis logros en otras áreas.

Es cierto que he patinado en la organización de la semana, sí. Pero eso no me quita todo lo que he ido avanzando hasta la fecha. Ni lo bien que me ha ido estos días en mi ratito de ejercicio, por ejemplo.

La aceptación, la paciencia y el reconocimiento de mis “éxitos” me empuja a retomar mis compromisos. Y lo hago con gusto, con ganas.

¿Qué funciona mejor para ti: tener paciencia contigo cuando fallas o sentirte mal cuando te sales de tus expectativas?