El exceso de confianza también es un problema

Piensa en un objetivo que tengas, el que sea. Es más probable que avances y lo conquistes cuando crees en ti mismo.

Crees en tus habilidades y en tu capacidad para recorrer ese camino. Y esa confianza (llámese autoeficacia) influye en tu comportamiento.

Si te sientes capaz de manejar lo que venga, te esfuerzas más, porque sabes que es un esfuerzo bien invertido; persistes cuando llegan las primeras dificultades, porque confías en tu habilidad para solventarlas. Y, además, te cuesta menos sobreponerte cuando hay pasos atrás o encuentras obstáculos con los que no contabas.

autoestima fuerte

De ahí que sea útil encontrar el modo de cultivar esa confianza o de fortalecerla a la hora de luchar por lo que tú quieres.

Afortunadamente, hay muchas maneras de ir ganando en confianza día a día: reconocer las mejoras que vas haciendo, rodearte de personas que te impulsan, tomarte los problemas como situaciones a las que tú puedes encontrar una respuesta y los fracasos, como lecciones útiles, etc.

Suma, suma confianza, pero no te pases. Porque el exceso de confianza es tan perjudicial como la falta de ella. Dejas poner el esfuerzo necesario y te das el batacazo cuando menos lo esperas.

Conste que no hablo de ti. Estoy recordando batallitas en las que he ido de “sobrada”.

Por ejemplo, en mi etapa estudiantil del instituto. Entonces yo tenía muy buenos resultados estudiando a última hora para el examen. Por eso me fui confiando. Me iba a pasear, veía la tele… Y sólo estudiaba en serio la noche de antes.

Pero en la universidad se fueron poniendo las cosas más difíciles y los resultados empeoraron bastante.

Fue eso, un exceso de confianza. Tenía experiencia superando exámenes sencillos y, cuando llegaron los gordos, tuve que reconocer que mi poderío no daba para tanto. Además, no tenía hábito de estudio como muchos de mis compañeros. Y eso me hizo retroceder más todavía.

Otras veces, el exceso de confianza no se da por experiencias anteriores, sino por lo contrario: No tener ni idea de dónde te estás metiendo.

Véase la gente que te dice: “Ay… Eso que tú haces es pan comido.” Y, cuando se ponen manos a la obra, ven que les queda grande. No cuentan con el esfuerzo diario, los inconvenientes que surgen y todo lo que supone encarar un objetivo.

Moraleja: Si lo decides, cultiva la confianza en ti mismo todo lo que puedas. Pero no dejes que se te suba a la cabeza. El exceso, también en esto, es contraproducente.

Imagen de Scott Swigart