¿Qué objetos merecen tu tiempo?

Es fácil relacionar los objetos con el dinero que pagas cuando los compras. Y también con el tiempo que te cuesta ganar ese dinero.

¿Lo que vas a comprar se merece el tiempo y la energía que has empleado para juntar el dinero que vale?

Esa pregunta puede ayudarte a evitar que compres objetos que no se merecen el esfuerzo que has hecho por ellos. Pero hay otra, menos evidente, que también puedes considerar:

Una vez que el objeto esté en casa, ¿cuánto te va a costar mantenerlo? Quizás no suponga mucho dinero. Pero tiempo sí.

cosas

A la energía-tiempo que te ha costado comprar ese objeto súmale el que te va a costar desde el preciso instante en que entre en tu vida. Entonces, decide si se lo merece… o no.

Decide si merece tu esfuerzo cuando lo uses, cuando lo limpies, cuando lo coloques en su sitio después de utilizarlo, etc. Y, ya que termine su vida útil, piensa en cómo harás para venderlo, donarlo o llevarlo al contenedor. (Hasta eso se lleva tiempo.)

Como supongo que nos ha pasado a todos, yo he comprado cosas que me han salido muy caras, hablando de tiempo. Por ejemplo, libros. Muchas veces me he lanzado a comprar libros por el gusto de tenerlos.

Hay libros que he abierto y apenas si he leído dos o tres páginas del tostón que me han parecido. Los he devuelto a la estantería, donde están acumulando polvo, o a una caja, que hace bulto en el trastero.

Y a la energía empleada en comprarlos, ordenarlos, limpiarlos y empaquetarlos, me falta por sumarle la de llevárselos a alguien que haga buen uso de ellos.

Quien dice libros, dice revistas, ropa, zapatos, objetos para la cocina, el baño o la sala de estar… He comprado cosas que han sido un acierto y otras que han sido una mala inversión.

Quizás, si hubiera pensado antes en qué iba a pasar con ellas una vez instaladas en mi casa, hubiera ahorrado no sólo dinero, sino bastante tiempo.

Afortunadamente, con los años ganamos en experiencia y ahora soy más prudente con las compras. Procuro que lo que compre se merezca la energía que voy a invertir en ello.

¿Tú lo piensas? Por descontado, tú y yo tenemos criterios diferentes. Lo que para mí es una mala inversión, puede que sea un acierto en tu caso (y viceversa). Pero eso no impide que, a la hora de comprar algo nuevo, nos hagamos la misma pregunta:

¿Este objeto vale mi tiempo?

Imagen de Mullenkedheim

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