Elige la meta adecuada

Bastante gente inicia el año resuelta a cambiar. Por ejemplo, se ven más personas acudiendo al gimnasio o haciendo ejercicio en la calle.

Conforme avanzan las semanas va reduciéndose su número. Y, hacia la mitad de febrero, son muy pocos los que quedan.

El entusiasmo va desinflándose. Muchos se dan por vencidos, quizás diciéndose que no tienen fuerza de voluntad, que no han sabido organizarse… o vaya usted a saber.

Quizás la verdadera razón no sea esa. Puede que no eligieran la meta adecuada.

meta

Es muy fácil decir alegremente: Quiero perder 20 kilos este año. Quiero trabajar con más ahínco. Quiero llegar a fin de mes sin estar ahorcado por el presupuesto. Etc.

Hacer lo necesario para lograr el objetivo es otra historia. Por eso es conveniente plantearse, desde el principio, si esa meta encaja con uno… o no.

¿Cómo puedes saber si una meta es apropiada para ti?

1. Tiene que ser una meta que te entusiasme.

Cualquier objetivo que te propongas, requerirá tiempo, dedicación, esfuerzo, etc. (Unos más que otros, claro.)

Tienes que estar realmente interesado en ello, por ti y para ti mismo; no para cumplir con las expectativas de otros.

2. Tienes que estar dispuesto a trabajar muy duro.

Al interés ha de seguirle la buena disposición. Tu objetivo ha de estar entre tus prioridades, si es que quieres tener éxito con él.

No es que lo vayas a convertir en lo único que pienses y en lo único que hagas. Pero sí ha de estar entre lo más importante del día. ¿Estás dispuesto a que sea así?

3. Tiene que ser un objetivo alcanzable.

Es estupendo que te plantees un objetivo ambicioso. Eso sí, procura que sea razonable, que cuadre contigo y en tu vida. No apuntes tan alto, que el objetivo sea complicadísimo de lograr. Sé realista.

4. Tiene que ser compatible con tus otros intereses.

Pongamos que para ti es muy importante el tiempo que compartes con los tuyos. Y el objetivo que te has propuesto supondrá muchas horas de dedicación a tu trabajo o a los estudios. Ahí está el conflicto: el progreso en un área puede ser a costa de desatender la otra.

Habrás de elaborar una estrategia para hacer compatibles esos dos intereses. De lo contrario, vas a agobiarte en un visto y no visto.

5. Tiene que poder dividirse en sub-objetivos.

Aun partiendo de un objetivo alcanzable, éste ha de poder dividirse en sub-objetivos más manejables, para ver tu progreso y permanecer motivado.

Por ejemplo, uno de los míos es leer 50 libros este año, como mínimo. Más o menos, uno por semana. Ahí está el sub-objetivo. Ya tengo mi pequeño plan para avanzar a libro por semana y puedo medir el progreso fácilmente.

Cualquiera que sea el tuyo, divídelo en pasos. 😉

¿Y qué pasa cuando tu meta se resiste, aun cumpliendo con esos 5 puntos de arriba?

Nada grave. Siempre puedes evaluar la situación y utilizar lo que has aprendido para adaptar la meta a tus circunstancias: Haz cambios hasta que encaje contigo y se ajuste a tus necesidades.

Cuando eliges una meta que encaja contigo y con tu forma de vida, conseguirla es mucho más fácil y llevadero.

Comments

  1. Isabel María says:

    Y si lo que te propones es buscar pareja, lo intentas por varios medios y por más empeño e ilusión no consigues la persona que tu quieres, que haces? Cambias de estrategia o abandonas?

    • Casandra - TBM says:

      Hola Isabel!

      Si encontrar pareja es muy importante para mí, no abandono. Desde luego que no. 🙂

      Tu pregunta es muy buena, porque la entrada está muy enfocada a objetivos que dependen de uno mismo. Y, en esto de la pareja, está claro que hay que contar con la disponibilidad y la disposición de otra persona, que coincida en querer compartir la vida con uno.

      Abandonaría en el caso de que yo esté empeñada en que una persona específica, llamémosle Pepe, sea mi pareja. Si a Pepe no le interesa tener una relación conmigo, seguiría mi camino. Me tomaría un tiempo para despejarme, para estar bien conmigo y, después, replantearía mi estrategia.

      Empezaría por analizar las cosas que he hecho y que no han funcionado: Qué personas me han interesado, porqué, cómo han sido mis interacciones con ellas, etc. Intentaría ver qué puedo ajustar ahí. Y, si resulta que llego a la conclusión de que mi estrategia no se arregla ni a martillazos, pensaría en una nueva.

      Por ejemplo, partiría de cosas que a mí me hacen muy feliz y con las que puedo contribuir de manera muy positiva en la vida de otra persona. Me gusta ayudar a otros, la música, los animales, la vida sencilla… Y, a partir de ahí, iría a los lugares donde coinciden esas personas con inquietudes parecidas a las mías (clubes, foros, cursos, etc.).

      Tú, yo y todos tenemos mucho que ofrecer. Y, lo mismo que tú quieres encontrar a una persona con la que compartirlo, hay otra persona ahí fuera que tiene el mismo objetivo que tú. Encontrar pareja con la que hacer equipo en la aventura de la vida es una meta que, ahora mismo, tienen muchísimas personas.

      Lo que lleva su tiempo es encontrar a alguien con el que uno haga buen equipo. Bueno, unos encuentran a su pareja adecuada antes que otros. Pero, si se tarda un poco más, no pasa nada.

      Volviendo al principio, en tu lugar, yo no abandonaría. Descartaría a Pepe y a personas a quienes puedo apegarme por miedo a la soledad. Porque sé que tengo mucho que dar, cosas realmente valiosas. Y sé que hay gente dispuesta a valorar la persona que soy y a compartir lo valioso que ellos tienen. Estoy segura de eso. Por supuesto, seguiría adelante.

      Saludos!