¿Cómo respondes cuando se meten contigo?

Alguien te insulta, te grita o te suelta un comentario desagradable sin que venga a cuento, ¿cómo respondes?

Depende de quién lo haga, ¿no? También, de cómo lo haga, de si toca un tema sensible para ti y hasta del día en que te suelte la fresca. No todos los días tiene uno el mismo aguante.

¡Quítate, idiota!

gritos

Al recibir un ataque verbal inesperado es frecuente seguir este recorrido:

1. Desconcierto

¿Por qué me grita? ¿Qué le pasa conmigo? ¿Qué habré hecho?

Rápidamente, buscas razones. Partes de que ese ataque viene a cuento de algo que tú has hecho. Y empiezas a preguntarte qué es.

Natural, uno a veces comete errores sin darse cuenta. Quizás le has molestado sin querer.

Pero, no. No encuentras nada. No se te ocurre. Y, tras esos instantes, viene el paso siguiente.

2. Respuesta

¡Más idiota eres tú!

Le devuelves el “cumplido”. Si te ha gritado, a gritos, que es lo suyo. Uno devuelve lo que recibe. ¿Qué esperaba con el insulto gratuito, que le echaras flores?

Muchas personas se saltan el punto del desconcierto y pasan directamente a éste, donde se inicia la batalla campal.

3. Reflexión

Ya que baja el calentón, te das cuenta que podrías no haber entrado al trapo. Podrías no haber devuelto la ofensa a gritos. Y quizás te propones no saltar tan rápido la próxima vez.

Después de todo, ¿tuvo razón al llamarte “idiota”? ¿Y qué más da? Sus malos modales lo definen a él/ella más que a ti.

En este punto es donde te haces las preguntas adecuadas, que no son las del punto 1 (Qué habré hecho yo para merecer esto). Lo más seguro es que tú no hicieras nada para provocar esos malos modos que tuvo contigo.

Él/ella pudo elegir otra manera de hablarte. Pero decidió descargar sobre ti su estrés, sus frustraciones personales, su envidia… o lo que fuera.

Tú no eres responsable de eso. Pero, como si lo fueras, volcaste tu energía en un intercambio absurdo de insultos. Te equivocaste al saltar como un resorte. Deberías de haber pensado esto antes de liarte a intercambiar lindezas con esa persona.

Has aprendido de la situación

Está bien que llegues al punto 3. (Muchos no pasan del 2.) Y, conforme practiques, verás que puedes saltarte los dos primeros puntos y llegar directamente a éste.

Reflexionas sobre el comentario desafortunado del individuo. Y, si ves que hay algo que vale la pena discutir, intentas tener una conversación con él/ella. ¿Que no es posible? Pasas del tema.

A veces ocurre que, aunque la persona no elige la mejor manera de decirlo, lleva algo de razón en el mensaje. Quizás te interese hablarlo, pero con calma: teniendo tú el control de la situación.

Como te digo, uno se va haciendo más hábil en estas cuestiones conforme más practica. Y es uno de esos aprendizajes que salen rentables.

Porque es una mala inversión de energía entrar al trapo de todo el que viene pidiendo guerra. Hay mejores lugares donde emplearla, ¿no crees?

Imagen de CarbonNYC

Comments

  1. Hace años que sigo tu blog pero nunca he comentado. En tus escritos siempre encuentro elementos para reflexionar y aprender. Son pequeñas perlas en el camino.
    Gracias

    • Casandra - TBM says:

      Muchas gracias a ti, Anna. Encantada de coincidir contigo en las reflexiones. 🙂