Deja de inventar excusas

Una excusa es esa razón que inventas para liberarte de lo que no le apetece.

Gracias a ella puedes decir adiós a actividades intrascendentes sin asomo de culpa. Pero, cuando la usas para escapar de los compromisos importantes que has hecho contigo mismo, es una manera de sabotearte.

Se te ocurre que estás muy cansado y que han sido unos días muy duros. Te convences de ello para hacer en este momento lo que realmente te apetece: Tumbarte en el sofá a ver la tele, quizás.

viendo televisión

Mientras ves la televisión, acude a tu mente la tarea importante que has hecho a un lado: ¿el trabajo?, ¿el estudio?, ¿el ejercicio? Y, para que no moleste más, inventas una segunda excusa: “Estoy cansado… Y, además, me duele mucho la cabeza.”

¿La cabeza? Con un vaso de agua y una aspirina lo solucionas. Y, si te duele ahora, más te va a doler cuando te encuentres de golpe con todo el trabajo que has demorado o cuando los ánimos se te vayan al suelo, al descubrir lo que pudiste haber hecho y no hiciste. 😀

El cansancio, el dolor de cabeza, el peso de la tristeza… Son fórmulas para escapar de lo que dijiste que harías.

Malgastas la energía (la poca que se supone que tienes) en dar con una excusa, en convencerte de que es sólida y en mantener callada la voz que te llama a la responsabilidad. Cuando podrías estar usando esa misma energía en cumplir con tu misión.

Pero lo más importante es que, cuando pase el rato de televisión, vas a sentirte peor. La obligación va a seguir ahí, quizás acompañada de remordimiento, culpa, presión, estrés…

Mirándolo así, ¿vale la pena escaquearse?

Si has leído hasta aquí y te ha sonado a bronca, lo siento. Esta entrada es un recordatorio que me hago a mí misma:

Deja a un lado las excusas. Respeta el compromiso que has hecho contigo. Ponte con lo duro, con lo difícil, con lo más importante. Si hoy no avanzas demasiado, avanza menos. Pero, avanza.

Y, luego, sonríe. Disfruta de tu conquista y haz lo que te dé la gana. 😉

Imagen de blentley

Comments

  1. De acuerdo, aun sin animo hasta ahora he logrado ser responsable laboral y académicamente pero en lo del ejercicio evado y no he podido dejar de hacerlo 🙁

  2. Casandra - TBM says:

    Pues, Luis, si has conseguido ser responsable en esas cuestiones, alégrate. Eso es un logro como una catedral. (O así lo veo yo.) 🙂

    Si el ejercicio es importante para ti, ya encontrarás la manera de colocarlo en tu agenda. Con que saques unos minutillos está bien para ir construyendo el hábito.

    Ya has hecho cosas más difíciles.

    Gracias por compartirlo. Saludos. 🙂

  3. Chelito says:

    uno de las razones por la que anteponemos una excusa es el miedo, miedo a no hacer las cosas bien (si hablamos de trabajo) o de arrepentirnos de habernos ido a buscar aquello que nuestro corazón anhela, pero que nuestra mente dice que no debemos de hacer por el simple hecho de que ya tenemos una vida hecha, que quizás no sea lo que deseamos, pero por lo menos ya esta… las excusas son solo eso: EXCUSAS!!!!, lo que importa es lo que hacemos al final del día.

    • Casandra - TBM says:

      Me quedo con esa palabra que mencionas: el miedo. Está muy relacionada con las excusas. El miedo a hacerlo mal, al esfuerzo, al qué pasará, etc. 🙂 Gracias por el aporte!

  4. Estoy de acuerdo que las excusas son solo excusas ,,,,, tenemos que tener en cuenta que hay excusas muy buenas que parecen justificaciones , pero al final son solo excusas. También hay excusas tan malas que no da ganas de ni responderles.

    • Casandra - TBM says:

      Con las excusas que uno se da a sí mismo pasa igual. 😀 Gracias por opinar, Juan.