La ventaja de fracasar pronto

Los fracasos son positivos, aunque nos hagan poca gracia cuando se producen. Gracias a ellos, podemos cambiar lo que no funciona; seguir adelante de una manera distinta o aventurarnos por otro camino.

¿Qué pasa cuando fracasas nada más empezar? ¿Te sabe muy mal?

Dejando al margen las excepciones, que como en todo las hay. Fracasar pronto tiene más ventajas que hacerlo tras un tiempo de rodaje. Si te das cuenta de que lo que haces no funciona, no tiene sentido demorar el fracaso.

al suelo

Un ejemplo son las relaciones. Sales con una persona que es incompatible contigo en un área que tú consideras decisiva. Y, como no quieres que tu relación fracase, haces como que no existen las diferencias, evitas los puntos de conflicto o esperas que el problema se solucione con el tiempo.

Retrasas el fracaso de esa relación, pero a qué coste… Esa persona y tú habéis perdido un tiempo valioso y oportunidades para encontrar una pareja más adecuada.

Lo mismo puede pasar cuando te aventuras en una carrera que no va contigo. Descubres que no te gusta o que tus aptitudes van por otros derroteros. ¿No es preferible cambiar de rumbo?

Muchas veces es preferible asumir el traspiés lo antes posible. Haciéndolo ahorras tiempo, dinero, energía y estrés. Además, antes estás en disposición de realizar el cambio que decidas.

No tiene porqué tratarse de un fracaso “total”: Mi relación, mi carrera, mi negocio… ¿no funcionan? ¡A la porra con ellos! Podemos estar hablando de un fracaso pequeño o “parcial”.

Si en tu negocio estás haciendo una cosa que no funciona, no vas a cerrarlo. Cambias tu estrategia en cuanto te das cuenta de que los resultados son malos y sigues adelante.

Así que no le temas al fracaso, que es propio de todas las personas que intentamos hacer cosas. Y, menos todavía, le temas a fracasar en los inicios. Cuanto antes fracasas, antes aprendes y antes puedes cambiar lo que haga falta. 😉

Imagen de J. Star