Acostúmbrate a ganar

¿Quién se siente un vencedor cuando atraviesa una mala racha? Tras un tiempo de derrotas, es difícil verse a uno mismo alzándose con un triunfo.

Quizás seas tú quien, al iniciar un camino, te preguntas de dónde vas a sacar esa actitud ganadora que te acompañe hasta la meta, dado el escaso progreso que has venido haciendo. Estás tan acostumbrado a perder…

Pero, ¿quién dice que no puedes invertir la tendencia? Podrías acostumbrarte a ganar. Y esto lo harías sumando victorias cotidianas, que alimentarían progresivamente la confianza en ti mismo. (Sí, esa actitud ganadora con la que ahora mismo no te ves cruzando la meta.)

actitud ganadora

Ahora, al meollo: ¿Cómo te acostumbras a ganar?

(1) Practicando: Poniéndote metas diarias MUY asequibles. Por ejemplo:

  • Si te cuesta hacer ejercicio cada día, reduce tu meta a 10 minutos de paseo después de comer.
  • Si te cuesta ahorrar, guarda en la hucha sólo un par de monedas a la semana.
  • Si te cuesta estudiar, lo mismo. Empieza por muy poco.

Una vez que te acostumbres a vencer esos retos pequeños, podrás subir y esforzarte más. Cada día que cumplas, es una victoria.

(2) Evitando metas en las que has fracasado varias veces. Baja el listón hasta donde te garantices la victoria diaria. O deja ese objetivo aparcado temporalmente e intenta algo nuevo con lo que sí puedas ir acostumbrándote a sumar pequeños éxitos.

Por ejemplo: Si has fracasado varias veces seguidas intentando comer sano, deja eso por ahora y construye confianza haciendo unos minutos de ejercicio al día.

La confianza que ganas cumpliendo con el ejercicio podría servirte cuando decidas intentar de nuevo el reto de la alimentación sana.

(3) Celebrando cada paso. El paso que das hoy es tan importante como el último. Todos ellos forman parte del camino.

Sé feliz con lo que logras a diario. Ésa es la idea.

(4) Recordando lo que has hecho bien. Cada día, cuando te enfrentes a tu pequeño reto, pon el acento en los días en los que conseguiste la victoria.

Sí, hubo fallos. Pero, a la hora de empezar la jornada, tú decides con qué ducharte: ¿con agua clara o con los lodos del fracaso?

(5) Comprometiéndote contigo. Ponte de tu lado y toma la decisión de cumplir con lo que te has propuesto, sin excusas. Por supuesto que hoy vas a dar ese pequeño paso. Lo harás por ti.

Conclusión: La actitud ganadora que necesitas para llegar a la meta la alimentas con mejoras cotidianas. Elige tus pequeñas metas y comienza a sumar victorias.

Comments

  1. ¡Hola! Como siempre, excelente entrada. Intentar algo en lo que fallamos varias veces también tiene sus ventajas. Vas conociendo más tus puntos flojos y dónde hay más chances de errar y caer 😉 aunque está bueno darse un descanso. Y sobre todo, no dejar de intentar. Tenemos todo el tiempo del mundo para lograr lo deseado, así que a quitarse esa presión de encima 🙂

    • Casandra - TBM says:

      Hola, Belén!
      Lo del descanso me lo anoto especialmente, porque ése es uno de mis puntos flojos. 😆 Esa pausa ayuda a volver con más ganas.
      Muchas gracias por tus palabras. Ahí vamos, pasito a paso, sin acelerones, cosechando pequeños éxitos. 😉