Date las gracias

Hay personas a quienes les cuesta un mundo reconocer lo bueno de ellas mismas. En cambio, no tienen problema reconociendo lo bueno de otros:

  • Reconocen su talento.
  • Reconocen su esfuerzo.
  • Reconocen su valiosa contribución al mundo.
  • Reconocen el valor que tienen al luchar por lo que quieren, ya triunfen, ya se estrellen en el intento.
  • Reconocen el amor que dan.
  • Reconocen la ayuda que brindan generosamente.

Y todo eso lo agradecen, que es lo que corresponde. Agradecen que sean fuente de inspiración, de motivación, de cariño, de apoyo, etc.

Pero esa gratitud no la muestran hacia sí mismos. Esto es, hacia la persona que se levanta cada día y se cuida, se ayuda, se esfuerza e igualmente realiza una contribución positiva a la vida de otros.

Esta persona también se merece su reconocimiento. ¿Qué cuesta valorar lo bueno que hace y darle las gracias? Porque, a pesar de los errores y defectos, cosas buenas sí hace.

dar una flor

Pues, por muchas cosas buenas que haga, resulta que no sólo no se merece un cortés “gracias”, sino que se pone el acento en lo negativo: en las equivocaciones o en lo que faltó por hacer.

No se celebran los esfuerzos ni los pequeños logros de esta persona. Más bien, se le castiga por no haber llegado hasta donde se suponía que tenía que llegar.

¿Cómo es posible? ¿Tú le reconoces lo bueno a esa persona?

La persona más importante

¡Es la persona que está contigo siempre! La que se esfuerza en cada pequeño acto de la vida cotidiana. La que te ayuda apreciar lo bueno que te rodea. Y la que reconoce y valora lo bueno de los demás.

¿No ves todo lo que ha hecho por ti y todo lo que sigue haciendo?

Bien va criticarla o llamarla a enmienda cuando toca hacerlo. Pero también corresponde ser agradecidos con ella, ¿o no?

¿Cuándo fue la última vez que tú le diste las gracias?

Imagen de Pink Sherbet Photography