¿Te motiva hacer ejercicio con otras personas?

Hay personas a quienes les va muy bien la práctica de ejercicio físico en solitario. Están más cómodas y rinden más que cuando se reúnen con otra gente. A otras les sucede justo lo contrario, ¿cuál es tu caso?

Hacer ejercicio en grupo o a dúo puede tener ventajas interesantes. Éstas cuatro, por ejemplo.

  • Crea compromiso. El grupo (o el compañero) está pendiente de que llegues a la sesión. Por tanto, es más difícil que pienses en una excusa de última hora para saltártela.
  • Es más ameno. El esfuerzo compartido se hace más corto y llevadero.
  • Es más motivador: Los ves a todos moviéndose y tienen un efecto parecido al de una música que te impulsa para que continúes en movimiento.
  • Socializas. El rato de ejercicio es una oportunidad para intercambiar comentarios. Sin distraerse demasiado, claro está, porque la reunión es para moverse, no para cotillear.

haciendo ejercicio

Cuando estás a gusto en un grupo, es más fácil que lo pases bien y consigas tus objetivos con el ejercicio físico. Aparentemente, tiene más ventajas que el ejercicio en solitario.

Pero, como estés incómodo, nada de lo dicho: Te desanimas rápidamente.

  • Es natural que te desanimes cuando te sientes mal con tu cuerpo y vas a un gimnasio, por ejemplo, donde casi todos lucen formas que a ti te parecen mucho mejores que las tuyas.
  • Natural, cuando quieres integrarte en un grupo y temes hacer el ridículo. Tú estás empezando y ellos ya saben cómo hacer los ejercicios, cómo manejar los aparatos, etc.
  • Natural, cuando hay compañeros quejicas o demasiado competitivos o, en general, del tipo que te quitan las ganas de todo, en lugar de contagiarte de su buena energía.

¿Solución? Si te va bien haciendo ejercicio en solitario, adelante. Eso es lo bueno para ti. No necesitas a nadie para cumplir con esa misión.

Si es el caso, que la mala imagen corporal o el miedo a quedar mal no sean una excusa. Ya irás venciendo eso.

Y, si te atraen los beneficios del ejercicio compartido, no desesperes en la búsqueda. Es cuestión de tiempo que des con la gente apropiada. Gente parecida a ti, con la que te sientas a gusto.

  • Gente con quien te lleves bien.
  • Gente que sea como esa música con la que sientes ganas de moverte.
  • Gente formal, que aproveche el rato de ejercicio.
  • Gente que te anime cuando estés de bajón y que se deje animar por ti cuando les ocurra a ellos.
  • Gente que te ayude a corregir tus errores y que también reciba de buen grado tu apoyo.

Quien dice “gente”, dice un amigo, un vecino… ¡alguien! Siempre hay alguien. Es cuestión de tener paciencia hasta encontrarse en el mismo punto.

Como sea, solo, a dúo o en grupo, aprovecha las ventajas del ejercicio físico y de la situación en la que lo practicas. Sácale lo mejor que tenga.