¿Qué recuerdos eliges?

¿Qué tipo de experiencias pasadas son las que revives con más frecuencia?

Hay recuerdos que nos llenan el corazón de alegría cuando los evocamos. Con otros, revivimos dolor y pesadumbre.

Probablemente, haya bastado un aroma, una canción o algún otro pequeño desencadenante, para que volvieras a situarte en un escenario donde fuiste muy feliz. Ese detalle trajo de vuelta un momento maravilloso de tu pasado.

Disfrutaste recreando la historia, reconstruyéndola. Una sonrisa asomó a tu cara y volviste a depositar ese recuerdo en tu corazón, donde permanece para que lo revivas siempre que quieras.

piezas

¿Guardas tú estos recuerdos? Yo sí. Cuando los rememoro regreso fortalecida, contenta e incluso rejuvenecida, aunque asomen también unas gotitas de nostalgia por el pasado feliz que quedó atrás.

Haciendo contraste, están los recuerdos dolorosos. Todos los tenemos. Miramos atrás y volvemos a sentir la punzada del error, de la culpa, del fracaso. Tras revivirlos, en lugar de sentirnos fortalecidos, nos sentimos más débiles y apagados.

Pues bien. Hay personas que son más propensas a recordar lo doloroso, a recrearlo con lujo de detalles, a revivirlo una y otra vez en cuanto surge la ocasión.

No revisitan los recuerdos felices tanto como estos recuerdos sombríos. Guardan en lugar preferente los recuerdos de la pérdida, del rechazo, del fracaso. Y, una y otra vez, escarban en heridas que llevan abiertas muchos años.

Quizás algunos digan que ya quisieran ellos librarse de ese dolor, borrarlo como quien formatea un disco duro; que no es tan fácil eludir esos recuerdos.

¡Oh, no! Nadie habla de eludirlos, de enterrarlos o de formatear la mente. El dolor hay que sentirlo, dejarlo salir, aprender de él. Hay que dar tiempo a las heridas para que sanen. Eso es una cosa. Y hacer de la amargura un hábito, es otra.

Ahí están las malas experiencias, sí. Pero también están los recuerdos agradables, los divertidos, los entrañables. Todos ésos con los que re-exploras la felicidad. Una felicidad que nada ni nadie podrá arrebatarte, porque forma parte de ti, de la persona que eres.

¿Mantienes estos recuerdos felices en un lugar accesible? ¿Te gusta revivirlos de tanto en tanto?