Tu carrera contra el tiempo

¿Quién ganará la carrera: el tiempo o tú?

Ése es el problema que muchos tenemos. Hay tantos asuntos que atender, que vamos de uno a otro a toda mecha y, al final del día, se quedan fuera unos cuantos menesteres.

El reloj es el enemigo a batir en una carrera que a ratos se nos hace absurda: ¿Cuál es el sentido de vivir con tanta prisa? ¿Qué esperamos conseguir? ¿Una vida más feliz, acaso?

Hay gente para todo. Hay amantes de un ritmo de vida lento y los hay amantes del ritmo trepidante y del bullicio. Pero, hasta éstos, se quedan atrás cuando corren contra el reloj, el enemigo imbatible.

contrarreloj

¿Imbatible, por qué?

  • Porque la cantidad de cosas que queremos hacer (los que tenemos variados intereses) siempre va a ser mayor que el tiempo disponible para hacerlas. Toca aceptarlo así.
  • Porque, cuando vas con prisas y ves que te da tiempo a terminar lo que has planeado, metes más cosas en la lista. Así, cada día vas más acelerado.
  • Porque la sensación de paz y plenitud que sientes cuando terminas de hacer algo, no se consigue haciendo más y más cosas, sino alegrándote por las cosas importantes que sí has hecho.
  • Y, porque cuanto más te convences a ti mismo de que no tienes tiempo y de que esto es una carrera, más lo experimentas en tu vida cotidiana.

No sé si has reflexionado sobre esto. Si no, podrías extraer tus propias conclusiones, para ser más consciente de cuál es tu relación con el tiempo (la sustancia de que está hecha la vida, según Franklin).

Para mí, si lo consideras un enemigo a batir, llevas las de perder. Las razones son obvias.

Te dejo otra impresión personal: Es más fácil hacer las paces con el tiempo cuando te das tiempo a ti mismo; espacios tranquilos para meditar, pasear, comer con calma, etc.

Pero, según la ciencia, funciona aun mejor ser generosos con el tiempo: Dedicar una fracción del mismo a otros, ayudándoles en algún aspecto, altera para bien nuestra percepción del tiempo; difumina la creencia de que vamos con la hora pegada todo el día.

En definitiva, no tienes porqué vivir a contrarreloj. Si ésa es la sensación que tienes desde que te levantas y quieres que la cosa cambie, la puedes cambiar.

¿Cómo? Eso dependerá de ti: Dejando de repetirte que estás muy ocupado, quitando compromisos de la agenda, haciendo huecos para ti, dedicando tiempo a ayudar a quien te necesita… Como tú gustes. 🙂