¿Cómo vas a terminar este día?

Supongamos que hoy transcurre según lo previsto, ¿qué tienes pensado hacer antes de irte a dormir? ¿Cómo finalizarás este día?

Los finales tienen un poder interesante. Un mal final deja un sabor amargo a una historia donde hubo abundancia de buenos momentos, a no ser que rescatemos adrede esos momentos y los subrayemos por nuestra cuenta.

Del mismo modo, un final feliz puede servirnos para recordar la experiencia de un modo positivo, aunque estuviera plagadita de malos ratos.

¿Recuerdas buenos finales en tu vida?

Quizás, unas vacaciones con bastantes incidencias que terminaron divinamente. Y ahora las recuerdas como unas de las mejores de tu vida.

O un proyecto/negocio/objetivo con el que pasaste las de Caín y, a pesar de eso, tuvo un desenlace tan bueno que te hizo convenir con Shakespeare: A buen fin no hay mal principio.

fin

A mí me viene a la cabeza mi primer trabajo de oficina. Qué mal me fue en los primeros meses.

Me ponía enferma contestar el teléfono; echaba a perder documentos peleándome con la máquina de escribir; no había día en el que no cometiera errores en facturas, albaranes o cartas… Me asustaba tanto equivocarme, que más me equivocaba y peor lo pasaba.

Poco a poco, fui ganando en experiencia y en confianza (gracias a la jefa que tuve). Y, cuando dejé el trabajo para irme a estudiar fuera del pueblo, me costó despedirme de lo a gusto que estaba.

Perdona el rollo. Me he emocionado recordando cómo un final feliz puede cambiar la impresión que nos deja una historia. ¿Por qué no trasladarlo a un día común?

En las historias largas es difícil planear un final. Quién sabe con qué nos sorprenderá la vida. Pero a una historia corta (la del día de hoy) tal vez podamos ponerle un final feliz.

El final del día

¿Cómo sueles terminar los días?

Si has estado muy desconcentrado durante el día y aprovechas las últimas horas para trabajar hasta justo antes de entrar en la cama, quizás te lleves la impresión de que fue un día pesadísimo de trabajo.

Si te pones a toda pastilla a terminar las tareas de la casa en tiempo record, concluyes con la sensación de que estuviste corriendo todo el día.

Si te tiras en frente de la tele, cambiando de canal y sin interés especial en ningún programa, o te pierdes sin entusiasmo en Internet varias horas, tampoco es probable que entres en la cama pensando que éste fue un gran día. El final dejó bastante que desear.

¿Y si cambias el final?

Un día complicado puede dejar un sabor distinto cuando lo terminas con una actividad placentera o relajante. Incluso una tarea pesada la recuerdas menos pesada cuando, justo después, haces algo que te gusta.

Si puedes, trata de poner lo menos divertido al principio del día y dedica el final a actividades agradables. Pruébalo y ves si el “final feliz” influye en cómo evalúas el día entero.

A mí sí me sirve. Cuando las últimas horas del día las dedico (en su mayor parte) a tareas relajantes o divertidas, mi impresión de ese día es más positiva. Cosa que, de paso, me ayuda a descansar mejor y a arrancar al día siguiente.

Lo dicho. ¿Cómo vas a terminar este día? 🙂

Imagen de johnwilliamsphd