¿Qué rastro vas dejando?

Es probable que hoy visites unos cuantos lugares y te relaciones con unas cuantas personas. ¿Cómo dejarás el ambiente cuando salgas? ¿Mejor o peor de lo que estaba?

Conozco a personas (pocas, afortunadamente) que van dejando un rastro de suciedad y desorden tras de sí. Conozco a otras que dejan un rastro muy agradable allá por donde pasan: orden, paz, armonía… ¿Qué hay de ti?

Por mi parte, creo que la mayor parte del tiempo tiendo a dejar las cosas como están. Eso, en cuanto a los lugares en sí. Con las personas no lo tengo tan claro.

Lo que sí procuro, tanto con los lugares como con las personas, es no dejar el ambiente peor que cuando lo encontré. Si puede ser, trato de dejarlo igual. Y, si atino, un poquito mejor que cuando llegué.

huellas

Hay veces en las que, por la razón que sea, no me sale bien. Como todo el mundo, cometo errores y vivo días poco afortunados. En esos casos sé que dejo un rastro poco alegre. No pasa nada. A la siguiente lo hago mejor. 😀

¿Para qué sirve esto? ¿Para quedar bien con los demás?

No, no es sólo una cuestión de caer bien. Obviamente, caes mejor a la gente cuando contribuyes a que se sienta mejor después de encontrarte. Pero, por mi parte, va más unido al objetivo de querer formar parte de lo positivo.

Hay interacciones que nos dejan los ánimos por los suelos: malas críticas, insultos, quejas, cotilleos malsanos, etc. Y hay personas que eligen con demasiada frecuencia interactuar así con su entorno, dejándonos a nosotros (el entorno) fundiditos en cuanto se dan la vuelta.

Tú ya sabes lo que se siente cuando tienes mucho contacto con personas así (digamos, negativas).

Si has pasado alguna vez por esta página, verás que una sugerencia que aparece a menudo es: Elige bien tus compañías; relaciónate con gente positiva.

Poner distancia con quienes nos dejan peor de lo que nos encontraron es una cuestión de salud. Dónde va a parar… Te sientes mucho mejor cuando te relacionas con personas que dejan buena energía.

Pero, ¿qué hay de ti? ¿Qué hay de mí? ¿Qué rastro vamos dejando en los demás?

Por eso, si puede ser, trato en lo posible formar parte de lo positivo: Ayudar cuando tengo con qué, sonreír, bromear… En definitiva, dejar un buen rastro, algo de valor para cuando me vaya.

Así, correspondo a la buena energía que recibo y contribuyo a que crezca lo positivo; pongo mi granito de arena.

¿Tú lo has pensado? ¿Qué rastro quieres dejar?

Por favor, comparte 🙂