Es tan fácil… que no se hace

Todos conocemos cantidad de acciones fáciles, obvias, muy de sentido común y fallamos a la hora de llevarlas a la práctica. Nos falta consistencia.

Quizás sea porque lo que es fácil de hacer es más fácil todavía no hacerlo.

El problema con lo pequeño

Hay personas que no tienen problemas con un cambio drástico. Por ejemplo, comienzan de un día para otro a levantarse a las seis de la mañana para hacer ejercicio.

Eso es duro. Mucho más duro que dedicar diez minutos diarios a hacer un poquito de ejercicio sin darse ese madrugón.

Sin embargo, lo segundo es más fácil de NO hacer, porque es poquita cosa, una insignificancia. Llega la hora de moverte y te dices: “Bah… Lo hago mañana.”

lo pequeño suma

Lo mismo ocurre con infinidad de acciones fáciles y muy asimiladas por la mayoría. Por ejemplo:

  • Sabemos lo sano que es desayunar bien. Cosa que no impide que a días nos conformemos con un chute de cafeína.
  • Sabemos lo conveniente que es resolver cuanto antes los problemas sobre los que podemos hacer algo al respecto. No obstante, dejamos que algunos vayan cogiendo solera.
  • Sabemos que es necesario escuchar al otro sin interrumpirle para enterarnos bien del mensaje. Pero, en ocasiones, nos gana la impaciencia.

Total, que sabemos muchas cosas que no hacemos. Podríamos hacerlas porque son sanas, convenientes, beneficiosas… Pero, al ser también pequeñas, obvias o insignificantes, resulta igual de fácil no hacerlas, olvidarse de ellas.

Nos olvidamos también de que lo pequeño suma y se hace muy grande.

Cada uno de nosotros tiene objetivos distintos; en las relaciones, en lo personal o en lo profesional. Y la gracia es que, para cosechar éxitos en ellos, hemos de ir sumando acciones de este tipo (obvias y pequeñitas).

Lo suyo es que identifiquemos cuáles son; que hagamos una selección de las que más nos importan… y que cumplamos con ellas. Fácil y obvio, también. ¿Qué nos impediría hacerlo?

Quizás la causa de que no cumplas con las pequeñas acciones que te interesan sea la desorganización, el despiste, la pereza, la falta de motivación o de compromiso con tus objetivos. A saber. Con que lo sepas tú, sobra.

Cada uno de nosotros encontrará inconvenientes distintos, según sus puntos débiles y lo que se haya propuesto hacer. Cada uno tendrá que superar los obstáculos que encuentre.

Pero en una cosa sí podemos coincidir: en la consistencia. ¿Qué tal si nos tomamos en serio las acciones obvias y pequeñitas? Son ésas las que nos servirán para construir la vida que queremos.

Lo pequeño tiene un gran poder transformador.

Comments

  1. Estoy de acuerdo, la clave es ser consciente.
    Muchas Gracias