¿Cómo te persuades para hacer ejercicio?

Es comprensible. Estás tan a gusto en la cama o en el sillón, que no te apetece levantarte de ahí para moverte y sudar.

Ya lo harás mañana, te dice una vocecita.

Al otro lado del hombro, suena una vocecita distinta que te recuerda lo bien que te sientes tras esas sesiones de ejercicio. Esos días te notas con más energía y hasta duermes mejor.

Listo. Te convence la segunda vocecita y decides hacerle caso. Ahora, ¿qué? ¿Vas a obligarte a hacer ejercicio?

Sí, puedes obligarte. Después de todo, tiras de disciplina con otras cosas que no te apetecen. Toleras la incomodidad y la tentación del momento en pro de lograr algo más valioso.

Aunque una alternativa a la fuerza (de voluntad) es la persuasión; auto-convencerte de que lo vas a pasar bien haciendo ejercicio. La ventaja, si lo consigues, es que los días siguientes te va a costar menos ponerte en marcha.

hombre haciendo yoga

¿Es un auto-engaño? Mmmm… No, realmente. Decídelo tú tras considerar estas ideas para persuadirte a ti mismo.

Elige actividades que te gusten

¿Por qué aferrarte a lo que siempre haces? No tienes porqué correr o hacer las mismas rutinas de ejercicio cada vez.

Tienes muchas opciones. Elige las que más te diviertan: bailar, jugar con los niños en el parque, montar en bici, probar distintos vídeos de ejercicio que encuentres, etc.

Y combínalas, en una misma sesión, por días o como a ti te parezca. Cuando lo que vas a hacer es divertido, no tienes que obligarte tanto.

Limita el tiempo de la sesión

Empieza por poquito y mantenlo así hasta que te habitúes. Decide si van a ser 5 minutos, 10 ó 20. Lo que sea fácil para ti.

Algunos días vas a pasarte de ese límite que has puesto. (Por ejemplo, si te vas al parque con los niños.) Una sugerencia: Trata de no pasarte todos los días de ese tiempo mínimo. Respeta el límite hasta que hagas el hábito. Después irás subiendo.

Otros días harás los 10 minutos justitos. ¡Bien! Así hicieras sólo 5, es preferible a no hacer ningún ejercicio.

Y también puede que te saltes un día (o varios). Procura que no pase. Pero, si pasa, haz la culpa a un lado y vuelve a tus 10 minutos (o los que sean). Hazlo por ti.

Haz ejercicio con otra persona

Muchas personas se motivan cuando comparten la actividad física con otras. Lo pasan mejor.

Hay un estudio (de la Universidad Estatal de Kansas) que dice que la gente se motiva más cuando se ejercita con personas en mejor forma física que la suya (mejor, pero no muy superior). Supongo que se inspiran para moverse más a conciencia.

A mí me va más el ejercicio en solitario. Me es más fácil meterme física (y mentalmente) en la actividad. ¿Cuál es tu caso?

Ponte la música antes

Si acostumbras a hacer ejercicio con música (como yo), póntela antes de empezar. La música te preparará mentalmente para el ejercicio.

Si no acostumbras, podrías probarlo. Es un recurso muy útil.

Resumiendo: Podrías forzarte a hacer ejercicio cuando no te apetece. O intentar convertirlo en una experiencia más agradable, para que la próxima vez te cueste menos ponerte con ella. Prueba y decide qué te va mejor.