¿Demasiado cansado para hacer ejercicio?

Terminas los quehaceres importantes del día y decides dedicar un rato al ejercicio físico. Pero, no. No puedes ni con tu alma. Ha sido un día agotador y lo que menos te apetece es cansarte más.

Decide otra cosa, entonces. Eso sí, si te queda el gusanillo de que te gustaría hacer ejercicio y el cansancio se interpone en tu intención, prueba con otras ideas. Aquí tienes algunas.

1. Traslada el ejercicio a primera hora de la mañana. Si eres madrugador, ejercítate por la mañana, que es cuando tienes más energía.

En caso de que prefieras dejarlo para después de trabajar (o de cumplir con tus responsabilidades habituales), considera el siguiente punto.

cansadísimo

2. Observa si la fatiga mental puede ser el problema. Después de largas horas tomando decisiones, lidiando con la gente y realizando tareas variadas, es natural que estés desgastado.

Pero ese desgaste puede ser más mental que físico, especialmente si tu estilo de vida es más bien sedentario.

En mi caso, en los días en los que permanezco demasiado tiempo sentada, llego a la tarde con un cansancio tremendo. Mentalmente estoy exhausta, pero el cuerpo no está tan mermado de energías.

3. Empieza por poco. Tu cansancio podría deberse a que te exiges demasiado.

Si decides ir a correr, por ejemplo, ¿por qué vas a hacerlo seis días de la semana? ¿Qué tal si empiezas por tres días? ¿Y si, en lugar de cuarenta minutos, le dedicas diez?

Un poquito de tiempo es preferible a ninguno. Además, empezando por lo mínimo que puedes mantener, puedes ir construyendo el hábito sin tanto esfuerzo.

4. Busca un compañero. Cuando estás tú solo, llega la hora del ejercicio y te la puedes saltar sin más. En cambio, si sabes que alguien te está esperando, es más difícil que te la saltes.

Hay personas a las que les funciona hacer ejercicio con otros. Además de que les ayuda a ser constantes, se divierten más cuando comparten la actividad con otros. Cosa que también es efectiva para olvidarse del cansancio.

5. Póntelo fácil. ¿Qué puedes hacer para ponerte con el ejercicio antes de que gane la excusa del cansancio?

Ejemplos:

  • Si trabajas fuera de casa, haz ejercicio justo al terminar la jornada y antes de aterrizar en casa. Vete directo al gimnasio, si es el caso. O cámbiate de ropa para darte un trote por ahí.
  • Si te ejercitas por la mañana, deja la ropa lista a los pies de la cama. (A veces, yo me voy a dormir con la camiseta de correr.)
  • Si es a media tarde y vas a hacer una rutina de ejercicios en casa, pon la música antes de empezar.

La idea es no darte tiempo para pensar en la excusa y prepararte mentalmente para el momento.

6. Piensa en los beneficios. El cansancio NO es una excusa para evitar el ejercicio. En todo caso, es un motivo para SÍ hacer ejercicio, porque los estudios insisten en que estamos más vitales y enérgicos cuando lo practicamos.

Y ése no es el único beneficio. Considera los que a ti más te importen: dormir mejor, mejorar tu vida sexual, ser más productivo, vivir más años… Tiene tantísimos que, cuando te levantas para hacer ejercicio, te estás haciendo uno de los mejores regalos del día.

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