Date buenas razones para continuar

¿Tienes buenas y sólidas razones para hacer lo que haces? Súmalas y agárrate a ellas. Te ayudarán a abrirte paso hacia delante.

Cuando tienes buenas razones o, al menos, una razón poderosa, es más difícil que una excusa o una distracción te saquen del camino. Es más difícil que sucumbas a las dudas o que pierdas mucho tiempo lamentándote. Es más difícil que dependas por completo de los demás para motivarte.

Date esa razón, entonces. Y, si no la encuentras en lo que estás haciendo, considera otras opciones, un camino distinto en el que sí halles una gran razón para recorrerlo.

obstáculo

Porque, cuando tú sabes cuál es la recompensa y esa recompensa es algo que deseas con toda tu alma, nada puede detenerte.

Halla esa razón. Sé consciente de la recompensa. Ten un propósito. Y te moverás hacia delante, venciendo cada obstáculo; dando cada día los pequeños pasos que te acerquen a ella.

Toda acción tiene sus consecuencias. Recuérdate con frecuencia que tus esfuerzos también las tendrán. Y lo más probable es que sean positivas. Recuérdalo y encontrarás la manera de perseverar en tu esfuerzo.

Lo que más fuerza puede darte es eso: Una buena razón. ¿La tienes? 🙂