¡Horror! Se acerca la hora y tú no estás preparado

Estás a horas vista de un momento que te tiene el estómago en un puño: un examen, una entrevista, una exposición, la entrega de un trabajo creativo (o no tan creativo).

Por alguna razón (planes que fallaron, por ejemplo), te quedan aspectos por pulir o trabajo pendiente y el tiempo del que dispones para concluir es muy limitado.

Estás atascado. Con los nervios no puedes pensar y comienzas a agobiarte. Son las malas pasadas que juega el estrés.

¿Hay algo que puedas hacer para controlar esos nervios y aprovechar el tiempo del que dispones?

cita

Pues, sí. Las cinco ideas que siguen son simples, rápidas y efectivas. Escoge la que prefieras.

1. Duerme un poco

En este momento en el que tienes una maraña de información en la cabeza y no te entra nada nuevo, dormir te ayudará a poner un poco de orden y a asimilar dicha información.

Deja que el cerebro haga lo suyo mientras tú reposas. Y, no. No vale descansar los ojos unos minutos. Lo que funciona es que duermas, aunque sea una siestecita.

2. Da un paseo

Tómate unos diez minutos para caminar. Con este ejercicio tan simple, además de reducir el estrés, volverás más concentrado y con más energía para cumplir con la misión.

Y, si estás atascado buscando el modo de continuar con el trabajo, quizás lo encuentres en mitad del paseo. No sería la primera vez que se te ocurren buenas ideas cuando estás dando una vuelta. (A mí me pasa mucho.)

3. Cambia el entorno

Podrías probar, por ejemplo, a trabajar un rato de pie, a mover la mesa cerca de la ventana, a salirte a la terraza…

Especialmente si necesitas que fluyan las ideas, puedes jugar con estos elementos que te rodean y cambiar las vistas, los colores, los sonidos, la temperatura, etc., para estimular tu creatividad.

4. Respira profundamente

Cuando uno se estresa, las respiraciones son más cortas y rápidas, lo cual acrecienta la ansiedad e impide la concentración.

Una manera fácil de resolver esto es hacer algunas respiraciones profundas. Siéntate, mantén el cuerpo relajado (los hombros, también), cierra los ojos, pon una mano en tu abdomen (para comprobar que se llena de aire cuando inhales), toma aire y expúlsalo lentamente.

Repítelo unas diez veces y segurísimo que te sientes mejor.

5. Muévete

¿No te apetece dormir, ni pasear, ni bailar una cancioncita para exorcizar los nervios? ¿No es el momento, porque tienes una idea a punto de salir pero se resiste?

Levántate de la silla y da unos botecitos sin moverte del sitio, agitando de paso las extremidades. En menos de un minuto te destensas, que quizás sea lo que te haga falta para retomar la concentración o para que brote la idea.

(Aunque, si dispones de unos minutitos extra, lo del paseo es más poderoso que esto.)

 

Cualquiera de esas propuestas te ayudará a desatascarte y a hacer más en menos tiempo. Conforme vayas usándolas en momentos estresantes, verás cuáles funcionan mejor para ti. (Eso, si es que no tienes ya un buen repertorio de ideas desestresantes que te resulten en estos apuros.)

Aunque, de preferencia, procura que no haya muchos momentos tan agobiantes como éstos, en los que te toca hacer un sprint de última hora.

Si todavía tienes unos días de margen, aquí tienes otras sugerencias para este tipo de eventos: 10 Ideas para calmar los nervios en situaciones estresantes.