¿Qué quieres cambiar y te falta confianza para hacerlo?

¿Crees que no vas a ser capaz de hacer ese pequeño cambio en tu vida? Quizás lo has intentado otras veces y fallaste.

O no lo intentas de primeras, porque te estás diciendo a ti mismo que eres vago, que te falta tiempo, experiencia… o qué sé yo.

En realidad, puede que lo único que te haga falta sea un poquito de confianza en ti. ¿Y de dónde la vas a sacar?

Yo podría decirte que fueras optimista; que vas a conseguir lo que quieres apoyándote en una actitud positiva… y me quedaría tan ancha.

realidad luminosa

Efectivamente, ayuda ser optimista. Pero no muy optimista. Porque en tu proceso de cambio vas a encontrar obstáculos, vas a cometer errores. Y es preferible que lo aceptes así para aumentar tus probabilidades de éxito.

Vale. Entonces, ¿de dónde sacas la confianza para poder con esos obstáculos? ¿De la motivación? ¿De la autoestima?

La motivación y la autoestima, bienvenidas sean, pero no necesitas tantísima, ni de una ni de la otra.

Basta con tu intención seria de cambiar, para empezar. Y con un plan que tú sabiamente diseñes para ir ganando en confianza. 😉

Ideas a tener en cuenta cuando eches a andar tu plan

1. Guarda en secreto tu objetivo.

Hay opiniones a favor de compartir tus intenciones con los demás, para ganar apoyos y aumentar tu compromiso con el objetivo.

Pero, si has fracasado antes en objetivos similares o aún no tienes clara tu estrategia, es preferible que no le digas nada ni a tu sombra.

Olvídate de: “A partir del lunes voy a hacer ejercicio.” “Este año voy a aprender chino.” Si quieres, compártelo. Pero hazlo cuando ya tengas algún terreno andado.

2. Comienza por poco.

Ponte una meta que estés segurísimo de cumplir y, ya que tengas la costumbre, vas añadiendo dificultad.

Diez minutos de ejercicio. Dos minutos meditando. Dos páginas de un libro. Poquito, pero con el compromiso FIRME de cumplirlo.

Hay personas a quienes se les dan mejor los cambios más pronunciados y quizás seas tú una de ellas.

En general, a la gente que conozco le funciona mejor empezar por poco e ir subiendo, aunque hay cambios que se prestan a un comienzo drástico: Dejar de fumar, por ejemplo.

O, en mi caso, madrugar. Me salió mejor empezar a levantarme a una hora determinada, que ir levantándome antes progresivamente.

3. Cumple con esa pequeña promesa.

Por alguna razón, es más difícil cumplir con la promesa que uno se hace a sí mismo que con la que le hace a otro. Si te ocurre eso, sé tan serio como si se lo hubieras prometido a otra persona.

Cíñete a tus recursos, a tu tiempo disponible, a tus habilidades. No te exijas más. Eso sí, cumple y recompénsate por ello, aunque sea vitoreándote frente al espejo.

Con la práctica, irás acostumbrándote a ganar. Cada vez que cumples con la promesa, estás sumando puntos. Tu confianza se va robusteciendo día a día.