La felicidad de otros y la tuya

¿Con qué cosas disfrutas tanto que se te ilumina la cara de felicidad? ¿Aún buscas esa cosa (la que sea) que te inunde el corazón de alegría?

A veces nos guiamos por las cosas que a otros les hacen felices. Imagínate, por ejemplo, viendo fotos de tus amigos en Facebook.

  • Uno está riendo en la playa en compañía de otros amigos.
  • Otro, con su pareja, protagonizando una simpática escena en la cocina.
  • Otro, posando con cara de héroe en su moto nueva.
  • Otro, tocando la guitarra en un local.

Todos ellos, rebosantes de felicidad. Y a ti, claro, te dan ganas de hacer eso que hacen para sentirte lo mismo de bien.

coche caro

A mí me ha pasado. He probado con varias actividades y opciones, que me parecieron la fuente misma de la dicha, guiándome por cómo las disfrutaban quienes las eligieron.

Nada que ver. Muchas me parecieron un fastidio, como la de ir de tiendas. Pocas cosas me aburren más en el mundo.

A otros les ha pasado conmigo. Se han sentido inspirados por lo que yo les he dicho que me encanta hacer. Y, a la hora de hacerlo ellos, no han alcanzado ni la sombra de las cotas de felicidad que representan para mí.

Es natural que pase. Lo que perseguimos no es exactamente hacer lo mismo que el otro, sino sentirnos así de bien, como vemos que se siente él/ella cuando lo hace.

Queremos que nos salga la misma cara de satisfacción de la foto; experimentar el subidón del que nos habla de lo que le apasiona; sentir esa felicidad.

Nos decepcionamos cuando ponemos altas expectativas en una opción (que vemos que a otro le hace feliz) y a nosotros no nos resulta. Pero la buena noticia es que sobran opciones para que cada cual elija las suyas.

Busca lo tuyo

Hay personas que disfrutan cocinando, bailando, montando a caballo o pintando. Son actividades que aportan felicidad para ellos. Lo cual no garantiza que tú vayas a sentir lo mismo cuando las practiques.

Naturalmente, puedes probarlas para saber si van contigo. Aunque, de entrada, es preferible que te liberes de expectativas.

Y, antes de probarlas, también es buena idea pensar si esa actividad a la que le has echado el ojo armoniza con tu vida (tus prioridades, tus objetivos, tus gustos, tu forma de ser, tu tiempo, etc.).

No tienes porqué probarlo todo sólo porque veas a mucha gente que lo hace y le va bien. Quizás, es preferible que reflexiones un poco antes de lanzarte.

¿Por qué? Por una cuestión de tiempo. Las opciones son muchísimas y vale la pena seleccionar, para probar las que sí pueden ir contigo.

Si lo has encontrado, disfruta lo tuyo. Si no, explora un poquito en ti y elige lo que vaya a tono con tu vida. Ya verás como, aún así, tienes campo donde elegir. 😉

Imagen de Philipp Lücke