7 Ideas para quitarte presiones de encima

¿Sientes que te faltan fuerzas para avanzar, con la de problemas que llevas a cuestas y las responsabilidades que afrontas a diario?

¿Te asalta la tentación de perderte en el monte y dejar que se las arreglen sin ti?

Una excursión por el monte no te hará ningún mal. Pero, si no quieres encontrarte lo mismo de agobiado al poco de volver, quizás te interese hacer un cambio para quitarte algunas presiones de encima.

A ver si alguna de las siguientes posibilidades te convence.

presión

1. Corta con los excesos

No sé a ti. A mí los excesos me agobian, empezando por el exceso de cosas. Querer muchas cosas equivale a trabajar más para comprarlas, para limpiarlas y para mantenerlas.

Pero esto no se limita los trastos, sino al exceso en general: exceso de compromisos, de tareas, de preocupaciones, etc. ¿Qué puedes eliminar que sea innecesario?

2. Libérate de presiones impuestas por ti

Puede que te estés forzando a satisfacer las expectativas de quienes están alrededor. Quizás estés exigiéndote demasiado, obligándote a saltar listones muy altos o comparándote con otras personas.

¿No será que ciertas creencias que tú tienes están detrás de esas presiones?

3. Date tiempo

Considera acostumbrarte a no dejar las cosas para última hora. Lo que hayas de hacer, hazlo pronto y sin correr tanto.

4. Identifica tus prioridades

¿Qué es lo que más te importa en esta vida? Sea lo que sea, eso es a lo que has de enfocar la mayor parte de tu tiempo.

El objetivo no es hacer muchas cosas al tuntún, sino hacer más de aquéllas que te van a acercar a la vida que tú quieres construir. (De aquí, vuelve al punto uno y elimina lo que sobra.)

5. Haz una cosa cada vez

Hacer una cosa cada vez no es tan sencillo. Estamos acostumbrados a comer mientras conversamos o vemos la tele; a hablar por teléfono mientras hacemos tareas hogareñas…

Hay tareas que combinan bien (como hacer ejercicio mientras escuchas música). Pero otras suponen un gasto extra de energía y más estrés.

Prueba a hacer las tareas que puedas de una en una y verás que te cunde más (al no tener que cambiar continuamente tu foco de atención de una tarea a otra), reduces despistes y terminas más tranquilo.

6. Haz pausas

Cuando te sientas nervioso, cansado o desconcentrado, haz una pausa en lo que estés haciendo. En ese estado no eres muy productivo.

Date unos minutos (aunque sean sólo cinco) para respirar, estirarte, tomar el aire… Haz algo que te relaje.

Y no está de más que, a lo largo del día, hagas estas pequeñas pausas incluso cuando no estés tan agobiado.

7. Celebra lo bueno

Por muchos problemas que tengas ahora mismo y por mal que pinte la cosa, no pierdas de vista lo que sí va bien y todo lo bueno que hay en tu vida. Equilibra para que toda la atención no se vuelque sobre lo negativo.

Considera el mismo enfoque con aquello que haces a diario. Está bien que reconozcas lo que has hecho mal, porque aprendes para la próxima. Pero que eso no impida que también valores y celebres las cosas que has hecho bien.

 

Por último, no te presiones pensando que tienes que hacer todo lo anterior. Si alguna de las ideas te gusta, no la has probado y te apetece ver si va contigo, adelante. Si no, siempre te queda la escapadita al monte. 😀