Mejora tu productividad con un cambio en el entorno

Un pequeño cambio en el entorno puede refrescar tu mente y reanimar tu productividad. Y, además, es muy sencillo llevarlo a cabo.

Así que, si te sientes cansado y has de seguir adelante con lo que tienes entre manos, observa tus alrededores y haz un pequeño ajuste.

¿Algunas ideas? Ahí van.

Tu mesa de trabajo

Si perteneces al gremio de los que trabajamos tras un escritorio, tómate unos minutos para despejar el espacio quitando de en medio objetos sobrantes.

O pon orden en tus documentos. O añade o quita lo que gustes para hacerlo más agradable. Redistribuye los objetos hasta sentirte cómodo en tu mesa.

oficina

Esa satisfacción es como una bolita de nieve. Te ayudará a concentrarte y, por ende, te cundirá más el trabajo.

Tu lugar de trabajo

Es difícil inspirarse para trabajar en un lugar sucio, frío, desordenado y lleno de trastos. Un poco de luz y orden mejora los ánimos y, por tanto, la productividad.

Si está en tu mano, prueba con otros cambios que se te ocurran.

Por ejemplo, redistribuir el mobiliario y colocar la mesa en un sitio más iluminado. O arreglar un aparato que te destroza los nervios cada vez que lo utilizas. O quitar esos cuadros tristones y cambiarlos por algo más animoso.

Hace poco yo hice cambios en mi espacio de trabajo. He recurrido a un banquito para ponerlo encima de la mesa, colocar el ordenador encima y hacer parte de la jornada de trabajo de pie. Y he sacado unas cuantas cosas de la habitación para tener espacio para moverme.

Ha funcionado. 😀

La gente que te rodea

¿Con quién convives más durante tus horas de trabajo? ¿Es gente que cotillea, se queja continuamente o no da un palo al agua? Normal que estés cansado y desmotivado.

Ya sabes cuál es el remedio para esto: Préstales menos atención.

 

En definitiva, si andas bajo de energía y necesitas terminar la faena, dale una oportunidad a esta idea: Haz ajustes en tu entorno para hacerlo más agradable.

Aumentará tu energía. Te concentrarás mejor. Te cundirá más y terminarás antes. Y, después, ¡a tomarte ese merecido descanso! Que eso sí que te va a reanimar. 😉