¿Eres paciente contigo mismo?

Unos aprenden a ser pacientes relativamente pronto. Para otros, la paciencia es una virtud que desarrollamos al cabo de bastantes años. (Yo estoy en el segundo grupo. ¿Y tú?)

La paciencia se refleja en la actitud de continuar adelante cuando luchamos por un objetivo que vale la pena. Y también se deja ver en la manera en la que evaluamos los errores en los que incurrimos y en cómo superamos la frustración que nos producen.

¿Qué pasa cuando atraviesas dificultades y te falta paciencia? Cosas como éstas:

  • Te estresas enseguida, antes de echar un vistazo a las opciones que tienes para moverte.
  • Buscas un culpable a la brevedad (tú o un tercero). Es un impulso para aliviar el malestar lo antes posible.
  • Te olvidas de que no eres perfecto (ni tienes porqué serlo).
  • Das palos de ciego para solucionar lo antes posible lo que se supone que anda mal.

muy estresada

Hay personas que son o parecen comprensivas ante los errores o carencias de otros. Pero no son tan tolerantes y comprensivas cuando son ellas quienes se equivocan. (Otras funcionan al revés.)

Yo misma me vi haciendo el esfuerzo de tomarme con calma comportamientos poco agradables de otras personas; de comprender los retrasos en las citas, en el tráfico o en las compras y de entender que cualquiera puede cometer un error.

Poco a poco, aprendí que las cosas no funcionan siempre como a uno le gusta y que hay infinidad de cuestiones que escapan a nuestro control. Me fui haciendo más paciente.

Valió la pena el proceso. Porque esa paciencia que fui adquiriendo hacia el comportamiento de otros, pude ir volcándola hacia mí misma. ¿O es que mi persona no se merece esa consideración?

¿Y tú? ¿Eres paciente contigo?

Da igual que seas una persona colmada de virtudes: inteligente, responsable, generosa y lo de más allá.

En algún momento, dalo por hecho, cometerás un error o encontrarás uno de esos imprevistos que te apartará del camino que tú quieres seguir. Es más, a lo largo del día de hoy puede haber varios de éstos.

¿Qué harás entonces? ¿Verás ese inconveniente como parte natural de tu progreso o de la vida? ¿Te concederás tiempo para calmarte y decidir qué hacer a continuación?

Ojalá que sí; que tomes la decisión de ejercitar la paciencia contigo. Y, si no te sale muy bien, lo aceptes como una nueva oportunidad para ejercitarla. (Lo mismo haré yo.)

Imagen de Michael Clesle

Comments

  1. german castillo says:

    Creo que esta es una de las virtudes más difíciles de lograr, especialmente con el paso de los años porque uno se va volviendo más casacarrabias y se molesta por todo.

    • Casandra - TBM says:

      No me digas, Germán. 😆 Puede ser así para mucha gente. Pero, por lo general, es más fácil desarrollar paciencia con los años. Gracias a las experiencias que pasamos, podemos aprender que cada cosa tiene su ritmo y a hacernos más tolerantes con otros. 🙂
      Gracias por comentar.