Ideas para una semana más productiva y menos estresante

Imagina un día en el que te levantas sin prisa. Te ocupas de lo que has previsto hacer tranquilamente. Y, cuando llega la tarde, respiras paz porque nada importante se te ha quedado en el tintero.

Has sido productivo, ya que has resuelto las “tareas críticas” (pequeñeces siempre quedan). Y lo has hecho con calma. ¿Te suena muy fantasioso? ¿Productividad y calma son conceptos compatibles?

Cada cual tiene su estilo y sus preferencias. Hay personas que se sienten cómodas con un ritmo de trabajo que a otras nos resulta acelerado.

Por mi parte, estoy en la onda de reducir la lista de prioridades a lo esencial y crear espacios de calma, en lugar de reservarlos únicamente para los fines de semana o las vacaciones. Voy en esa dirección, como lo hacen otras personas que prefieren un ritmo de vida más sosegado.

Pero, ¿es esto realista? ¿Se puede ser productivo echándole calma al día? Dada la cantidad de responsabilidades que la mayoría tenemos (trabajo, casa, familia, etc.) suena complicado, aunque hay maneras de lograrlo.

Por ejemplo, estas ideas ayudan.

silla para descansar

1. Decir “no” más a menudo

“No” es una de las palabras más liberadoras. Porque, cuando la dices, estás dando el “sí” a cuestiones que para ti son más importantes.

Puedes decir “no” a proyectos, invitaciones o peticiones de otras personas, para evitar saturarte de responsabilidades. Puedes decir “no” a ciertas distracciones que puedan irrumpir en tu trabajo. O puedes decir “no” a oportunidades que no se presentan en el mejor momento.

El “no” o el “no, por ahora” son palabras bastante efectivas para ahorrarse el estrés innecesario y vivir con más calma.

2. Hacer una cosa cada vez

Cuando tienes dos cosas entre manos, en realidad, no les prestas atención a las dos a la vez: Alternas entre una y otra.

Este hábito contribuye a que te sientas más cansado y estresado. No aumenta tu eficiencia y, según los últimos estudios, hasta puede perjudicar a tu cerebro.

Definitivamente, cuando hay dos tareas que se disputan tu atención, es más tranquilo (y productivo) concentrar tus energías en una sola.

3. Ir más despacio

Lentitud no tiene porqué equivaler a parsimonia, que es la calma llevada al exceso. La idea es evitar las prisas para prestar atención a lo que se hace.

Correr mucho tiene el coste de los despistes. Será por eso que en mi tierra dicen: “El flojo trabaja dos veces”,  refiriéndose a la persona que hace el trabajo para quitárselo de en medio cuanto antes: a la carrera y sin poner cuidado; cosa que a menudo le cuesta volver atrás para rectificar errores.

4. Priorizar los descansos

Además de los descansos de las noches o los fines de semana, necesitamos pequeños descansos durante el día: Comer con calma, echar una siestecita, dar un paseo, estirarnos tras estar un rato trabajando, etc.

Esto mejora la productividad y, desde luego, recorta el estrés.

¿Te has preguntado porqué, a medida que somos mayores (y estamos más ocupados), nos parece que el tiempo se va volando? ¿No te has asombrado de ver cómo días y las semanas pasan en un suspiro?

La solución a eso pasa por reducir ocupaciones, dar más espacio a los descansos y prestar atención a lo que hacemos. (Difícil, pero posible.)

5. Cortar con el perfeccionismo

Pones tu tiempo, tu atención, tu cariño y la tarea queda bien hecha. ¿Cuál es el punto de volver después a pulir detalles insignificantes?

Ante ciertas tareas delicadas que requieren más esmero, bueno va. Hacerlo con la mayor parte de ellas es lo que no tiene mucho sentido.

El perfeccionista se entretiene bastante, intentando que la tarea que hace alcance sus elevados estándares. Eso, cuando la hace y no se queda paralizado con las dudas antes de empezar.

Esta persona perfeccionista trabaja y se estresa más que una que sabe separar lo importante de lo menos importante y reconocer cuándo un trabajo está lo suficientemente bien hecho.

 

Bastan estos apuntes para darnos cuenta de que podemos ser muy productivos prescindiendo de prisas y agobios. “Productividad” y “calma” pueden ir juntas en una misma frase sin que suene a contradicción.

Si tu estilo también va en la línea de vivir tranquilo y, a la par, activo en las cosas que importan, ya somos más quienes lo intentamos. Tenemos la semana por delante para seguir practicando. 😉