Días de equilibrio y días de desorden

Organizarse es sano. Nos permite atender distintas áreas de la vida (la familia, los amigos, el trabajo, el descanso, las aficiones, etc.). Lo difícil, casi imposible, es mantener un equilibrio constante.

Además, pretender que continuamente reine el equilibrio es estresante. La organización se vuelve una cosa más de la que ocuparse, cuando debería ser una herramienta para vivir mejor.

A muchos nos gusta tener una vida así, organizada y armónica, para dedicar tiempo y atención a lo que más nos importa. Pero esto no es posible en algunas ocasiones.

A la vida no le importan nuestros esquemas ni nuestra preferencia por el equilibrio. Se vuelve imperfecta y caótica en cuestión de instantes. Hay imprevistos de todo tipo y cambios que rompen la armonía.

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Adiós al equilibrio

Hay días (o rachas) en los que un área de vida demanda más tiempo y energía. Por ejemplo:

  • Si estás enfermo, el área donde has de concentrarte más es en la salud.
  • Si un ser querido está en una situación difícil, también es natural que tú te organices de otra manera para ayudarle.
  • Si vienen fechas críticas en el trabajo/estudios, tú te esfuerzas más en esta área hasta que pase el temporal.

Por otra parte, está la vida misma, con sus imprevistos o cambios de última hora, que te orillan a modificar tus planes.

Qué fastidioso es cuando te levantas con el día estructurado, con perspectivas de ser productivo y pasarlo bien… Y, de repente, te encuentras con un desastre nada apetecible.

¿Cómo llevas tú esos días?

A mí me han enseñado a ser más flexible. Sigo buscando el equilibrio, pero reconozco que hay días en los que no se va a dar y no me presiono para lograrlo.

También me han enseñado que es necesario tener huecos en la agenda. Así hay más margen para ocuparse de los imprevistos y, por tanto, menos agobio cuando surgen.

No obstante, me queda bastante que progresar. Lo bueno es que, cada vez que llegan días poco armónicos, aprendo algo más de mí misma y pruebo ideas distintas que me ayudan a mejorar “mis sistemas”.

¿Qué hay de ti?

Imagen de ayoyyy