Hazlo aunque sea aburrido

Admiramos a esa persona que se expresa con soltura sobre un tema que nos interesa. Admiramos a nuestro amigo cuando se arranca hablando en alemán con unos turistas. Admiramos a quien luce un cuerpo bien esculpido en la playa.

La gracia es que, detrás de muchas habilidades o características que admiramos, hay un montón de trabajo “aburrido”.

Hay bastantes ejercicios que repetir una y otra vez, si quieres tocar un instrumento, definir tus músculos o hacer malabares.

Para hacerte un experto en cualquier tema, has de leer y estudiar un montón. Si quieres aprender un idioma, prepárate memorizar y practicar bastantes horas. Muchas, como las que me quedan a mí para mejorar mi escritura.

repetir

Hay maneras y métodos para hacer lo aburrido menos aburrido… o hasta divertido. Existen programas para aprender idiomas de una manera amena, por ejemplo.

Aun así, la mayoría de las veces tienes que invertir tiempo, paciencia y esfuerzo. Has de hacer cosas “aburridas” una y otra vez.

  • Es aburrido memorizar una lista de verbos.
  • Es aburrido hacer ejercicio todos los días.
  • Es aburrido estudiar por la tarde.
  • Es aburrido beber agua en lugar de refrescos.

Es aburrido y estupendo a la vez

Porque la magia de lo “aburrido” es lo que consigues tras un tiempo practicándolo.

A todos nos gustaría ser expertos en una materia o hablar cinco idiomas. Lo que nos suele gustar menos es lo “aburrido” de estudiar, repetir… y hacer todo ese trabajo duro.

¿Hay alguna manera de hacer más ameno lo “aburrido”?

Ya hemos comentado más de una vez que es muy efectivo convertir las acciones “aburridas” en hábitos integrados en nuestro día a día.

En mi caso, tengo mi horario para escribir y mi cerebro (supongo) se ha acostumbrado a que a tal hora del día toca escribir. Lo mismo que sabe a qué hora toca comer o a cuál acostarse.

Una vez que un hábito forma parte de tu vida, no te preguntas si es aburrido o no. Lo ejecutas porque tienes la costumbre.

Ése es el primer paso. Y para hacer con más gusto un trabajo “aburrido” también ayuda bastante encontrarle un valor a la tarea: Mira atrás y observa lo que estás construyendo.

Cuando llevas un tiempo haciendo lo “aburrido” y miras atrás, te das cuenta de lo que has progresado y el esfuerzo de hoy no te resulta tan fastidioso.

La práctica, la repetición, el sudor y el padecimiento de esas horas no se ha ido por el sumidero. Ahí está, formando parte de quien eres ahora.

Y, si nada de esto te sirve, cuando llegue la hora de lo “aburrido” puedes tirar de disciplina o de creatividad.

Es cosa tuya cómo te las ingenies para hacerlo hoy, pero hazlo por aburridísimo que te resulte. 😉