Ideas para un verano más activo en familia

Con el verano llega un cambio de rutinas. Los más pequeños dejan de ir a la escuela y esto puede traducirse en que pasen más horas metidos en casa y en más horas con la tele, Internet y los videojuegos.

Los pequeños de la casa cada vez son más sedentarios, especialmente durante las vacaciones. Y como el sedentarismo no nos hace ningún bien, ni a niños ni a adultos, vamos a apuntar algunas ideas para combatirlo en familia.

Ahí van. Por nuestra salud.

1. Hacer un horario. Un horario flexible de verano, con tiempo para relajarse a placer, pero también con variedad de actividades para disminuir el aburrimiento.

La idea es que niños y adultos realicen actividades interesantes, creativas, divertidas, para que pasen menos horas sentados enfrente de una pantalla.

familia jugando

¿Qué tal si cada uno elige actividades que quiere hacer y se reservan unos huecos para ellas?

2. Descansar un día de los aparatos. Para hacer más fácil lo anterior, podría instituirse en la familia un día de la semana “menos tecnológico”.

Un día sin Youtube, sin Facebook, sin videojuegos o sin lo que fuera. Así, sabiendo que ese día no se tocan los aparatos, los niños y los adultos pueden pensar en qué actividades van a realizar el domingo, el lunes… o el día de la semana que se decida en familia.

3. Fijar objetivos en actividades físicas. Por ejemplo, aprender algo nuevo: un estilo de natación, un baile o un ejercicio cualquiera (como saltar a la comba con gracia).

O establecer pequeñas metas en lo que se hace, como recorrer una distancia en menos tiempo (a pie, a nado o en bici), por ejemplo.

Dependiendo de las actividades que le guste practicar a cada uno, se pueden elegir unos u otros objetivos para motivarse.

4. Compartir actividades. Esto sirve de mucho cuando algún miembro de la familia es más reticente al ejercicio. Se anima más a levantarse del sofá cuando sabe que va a pasar un rato divertido en buena compañía.

Y los niños aprenden o confirman, a través del vivo ejemplo, lo sana y placentera que es la actividad física.

El verano lo pone más fácil a la hora de salir juntos al exterior para jugar, correr, saltar… o simplemente caminar a ritmo ágil.

5. Apostar por lo simple. No hace falta apuntar a los más pequeños de la casa a un campamento o a cursillos de verano para que practiquen alguna actividad física.

Si se desea, está bien. Pero se puede lograr lo mismo sin complicarse tanto ni gastar dinero de más.

El objetivo esencial es que los niños se muevan, disfruten e interactúen con otros. Y eso puede lograrse haciendo una lista (lo más variada posible) de actividades físicas simples y cotidianas que le gusten a la familia: como jugar en el parque con los amigos, ir más tardes a la piscina… y tantas opciones que hay.

¿Qué tal si aprovechamos el buen tiempo? Hagamos un plan para que grandes y pequeños nos movamos más y nos divirtamos en estos días. ¡Menos pantallas y más acción! 🙂