La importancia de llevarte bien contigo

¿Te caes bien? ¿Te gusta como eres?

Desafortunadamente, hay demasiadas personas que responderían con un claro: NO. La sociedad les está continuamente recordando sus imperfecciones y, claro, son demasiadas.

¿Cómo estar a la altura? Se espera que seamos guapos, buenos, listos, exitosos y todo lo demás. La lista es larga, larga…

Podemos destacar en unos aspectos y dar lo mejor de nosotros mismos para progresar en otros. ¡Estupendo! Ahí estamos todos, cada uno en lo suyo, vamos progresando poquito a poco.

Eso debería ser motivo de alegría. Pero, no. Hay quien prefiere fijarse en lo que no es, en lo que no hace o en lo que no tiene. Y se siente “menos”, porque ve en otros lo que a él/ella le falta.

deprimido

Entonces, se frustra, se deprime, se siente poco valioso… y se declara la guerra. Se machaca con las imperfecciones, con los puntos de la larga lista en los que anda más flojo.

¿Es posible llevarte bien con una persona que continuamente te reproche lo que haces mal; que te haga de menos; que no cese de juzgarte y quejarse de ti?

Puede ser. Si se pone muy pesada, tienes la opción de esperar a que se le pase el berrinche y volver cuando esté de buenas. Y, si sigue en las mismas, puedes frecuentarla menos o poner punto y final a la relación.

Es más problemático cuando esa persona tan severa eres tú mismo, porque no te queda de otra que seguir contigo.

Trabajas contigo. Comes contigo. Duermes contigo. Vas al baño… ¡y también estás tú! Estás condenado a vivir toda la vida pegado a tu peor crítico, con lo nefasto que eso es para la salud.

Por eso es importante llevarte bien con la persona que eres. De esa relación, tan importante, sale todo lo demás.

Y esa relación, como cualquier otra, se construye a diario:

  • Hablándote con respeto.
  • Cuidando de ti.
  • Reconociendo lo bueno de ti.
  • Trabajando por lo que quieres.
  • Tratándote como a un amigo, cuando te equivoques o enfrentes retos.
  • Etc.

Obras son amores. Para caerte bien a ti mismo, has de tratarte bien.

Así es más probable que esa persona que encuentres frente al espejo te guste, pese a sus fallos y carencias. Porque le estás dando su lugar y su valor. Y porque has hecho las paces con ella.

Imagen de Lυвαιв