Mostrarte vulnerable para reforzar tu autoestima. ¿Funciona?

Aunque parezca un contrasentido, para construir una autoestima sana y fuerte has de permitirte vivir situaciones de vulnerabilidad.

De hecho, puede que no exista otra manera de hacerlo. Para ganar en respeto por ti mismo y en confianza, has de exponerte y mostrarte como eres, aunque no te seduzca la idea.

De la vulnerabilidad a la fuerza

Muchos hemos aplicado una estrategia poco eficaz: La de hacernos los fuertes para llegar a ser fuertes.

En su día, decidimos colocarnos una armadura para protegernos de dolores reales o imaginarios.

armadura

Una armadura que, con el tiempo, se convirtió en una barrera que se interponía en nuestras interacciones con el mundo. Detrás de ella, era más difícil amar, descubrir, aprender… Una armadura que, en lugar de hacernos fuertes, nos hizo más débiles y temerosos.

Así que, a pesar de todo el trabajo que nos costó ponérnosla y cargar con ella, decidimos ir quitando piezas, desmontarla. ¡Ay, no! ¡Qué dolor!

Nos dieron más palos que a una estera. A cada cual le dolió lo suyo, según las partes que iban quedando descubiertas.

Dolieron el rechazo, el fracaso, la frustración, etc. Dolieron los juicios de los demás: Eres egoísta, irresponsable, desagradecido, idiota

Pero así fue como fuimos aprendiendo a abrazar sin obstáculos lo que queríamos y a protegernos de lo que no queríamos.

A mí todavía me queda que aprender. Hay partes de la armadura que aún no me atrevo a quitar. Pero ahora sé que ésa es la manera de llegar a ser fuerte: partiendo de la vulnerabilidad.

¿Qué aspecto tiene la vulnerabilidad?

Vista desde afuera, la vulnerabilidad parece lo contrario: fuerza y confianza. Porque ésa es la respuesta que el valiente da ante el miedo: aceptarlo y seguir adelante a pesar del mismo.

Él/ella es vulnerable cuando dice lo que piensa. Se expone a los juicios de la gente. Puede que algunos le duelan… y mucho. Pero sólo se hará más hábil para manejar la situación si los enfrenta.

Es vulnerable cuando pide lo que quiere. Se arriesga a que no le escuchen o a que no se lo den.

Es vulnerable cuando admite sus errores, prescindiendo de la necesidad de aparentar una perfección que no existe, y da la cara a las reacciones de los demás.

Es vulnerable cuando obra conforme a sus principios. Quizás se quede solo; quizás digan que es raro…

Es vulnerable cuando dice que no. Los demás pueden molestarse o soltarle alguna fresca.

En esos ejemplos se observa cómo se construye la autoestima partiendo de situaciones en las que uno se muestra vulnerable.

La persona valiente se expone a los desafíos mostrándose tal cual es: imperfecto y vulnerable. A cada paso que da, va ganando en respeto por sí mismo y en confianza. Y, día a día, se hace más fuerte, más íntegro, más libre.

¿Te atreves a mostrarte vulnerable?