5 Principios para organizarte mejor

¿Te gustaría organizarte mejor en un área de tu vida o en varias? ¿Por dónde vas a empezar?

Seguramente, ya has empezado. Con los años y la experiencia, vamos aprendiendo a ser ordenados para hacernos la vida más fácil.

Unas personas son ordenadas en bastantes áreas y otras, en menos. Así es que, para partir desde un punto positivo, no estaría de más que reconocieras en qué aspectos sí te organizas bien.

¿Eres ordenado con tu ropa? ¿Con tus horarios de comida? ¿Con tus pequeños gastos? ¿Con tus fotos? ¿Con las fechas que te gusta celebrar? …

cosas

Es tan difícil encontrar a una persona totalmente desordenada, como encontrar a una que se organice bien prácticamente en todo lo que hace.

La mayoría nos situamos entre esos dos extremos. Y lo que nos interesa no es el “orden perfecto” en todo lo que hacemos, sino organizarnos mejor en aquello que más nos importa.

Por ahí podemos empezar

1. Conócete a ti mismo

Después de preguntarte en qué te organizas bien, viene la que te ayudará a enfocarte: ¿Cuáles son tus prioridades?

Esto es: ¿Cómo te gustaría vivir? ¿En qué áreas quieres mejorar para construir esa vida?

La meta, en realidad, no es organizarte mejor. La organización va a ser un vehículo que te sirva para avanzar en lo que más te importa haciendo a un lado las distracciones.

También te ayudará explorar tus preferencias personales, puntos fuertes y debilidades. Porque el sistema “ideal” para organizarte será ése que tú adaptes a tus necesidades y características personales.

Tómate tiempo en diseñarlo y en practicar.

2. Simplifica

Es más fácil organizarte cuando eliminas el exceso de elementos superfluos.

Yo no soy quién para decirte qué es lo que sobra en tu vida. A ti te toca evaluarlo y meter la tijera. A saber qué es:

  • Exceso de tareas.
  • Exceso de compromisos.
  • Exceso de cosas que no usas.
  • Exceso de gastos tontos.
  • Exceso de horas de televisión.
  • (Lo que sea.)

Quédate con lo que sí se alinea con tus prioridades y disminuye o quita el resto, para que te sea más fácil organizarte.

3. Construye hábitos/rutinas

Respecto a las actividades cotidianas, la mayoría tenemos hábitos y rutinas que nos sirven para estructurar el día. Analiza cómo es el esquema de un día cualquiera de tu vida diaria y, si no te convence, retócalo o diseña uno distinto.

Si lo que quieres es darle la vuelta y no sabes cómo, podrías empezar por organizar tus mañanas, que son un extremo del puzle, para que te cueste menos ir encajando las demás piezas.

En otras áreas (el presupuesto, el trabajo, las compras, la limpieza, la ropa, las comidas…) también puedes ir introduciendo pequeños hábitos, según tus necesidades y preferencias. Ejemplos:

  • Anotar gastos e ingresos.
  • Hacer listas (de tareas, de eventos, de artículos…)
  • Asignar cada cosa a un sitio y devolverla a ese sitio después de usarla.
  • Planear un calendario (para la colada, para las reuniones, para las compras…)
  • Etc.

Y practicar-practicar-practicar (no hay otro secreto) hasta que afiances los hábitos que te interesen. Échale paciencia y ve paso a paso.

4. Sé flexible

Prepárate para los fallos, los imprevistos y demás obstáculos. Por bueno que sea tu sistema y por mejores intenciones que tengas, algún día se saldrá de lo ideal.

Acepta las dificultades. Los obstáculos son parte del proceso. Cuenta con ellos y vuelve a la carga.

5. Haz tu parte

Quienes te observen alrededor, quizás se sientan inspirados para seguir tu ejemplo, especialmente si viven contigo y ven con sus propios ojos las ventajas que tiene organizarse mejor.

También puede que no sea así. Que, para tu frustración, tú vayas ordenando por un lado y ellos, desordenando por otro. O que comiencen a esperar más de ti, cuando observen que te organizas bien.

Es la otra cara de la moneda. Uno de esos obstáculos que puedes encontrar.

En tal caso, puedes cumplir con tu parte y, además, proponer normas para que cada miembro del equipo asuma sus responsabilidades. Ya está.

Tratar de forzar a otros para que se ciñan a tu esquema va a acarrearte más frustración y resentimiento que otra cosa. Con que se ciñan a lo básico de la convivencia está bien, ¿no te parece?

Total, cada uno tenemos prioridades y estilos diferentes a la hora de organizar lo que nos interesa.

Recapitulemos

  • Conocerte bien y establecer tus prioridades.
  • Identificar y eliminar (o disminuir) lo que sobra.
  • Diseñar un esquema y rellenarlo con hábitos/rutinas a tu gusto.
  • Ser flexible.
  • Y hacer tu parte.

Si estás pensando en organizarte un poco mejor, ¿qué tal te suenan estos principios? 😉

Imagen de Mullenkedheim