Experimenta y saca tus conclusiones

En sitios como éste y en otros más importantes, donde se hacen eco de nuevos estudios y de opiniones de expertos sobre distintas materias, se sugieren ideas enfocadas a progresar en diversos aspectos de la vida.

En este blog salen bastantes relacionadas con la resolución de problemas, la motivación, la productividad, la actitud positiva, etc.

¿Te ha llamado la atención una propuesta y has querido comprobar de primera mano si funciona para ti?

Yo sí lo he hecho y lo sigo haciendo. De hecho, pruebo ideas de las que luego suelo escribir. Y, al final de muchas entradas, habrás visto que te animo a que tú también experimentes.

Lo que haces es más divertido cuando te aproximas a ello con la mentalidad de un científico: Elaboras tu hipótesis; llevas a cabo las acciones necesarias; recopilas datos… y extraes tus conclusiones.

científico

Los resultados que obtienes no son ni “buenos” ni “malos”. Simplemente, confirman o refutan la hipótesis.

Ejemplo. Lees en cualquier sitio este titular: “Meditar durante 20 minutos al día reduce el estrés.” ¿Te lo crees? Aunque se trate de un estudio llevado a cabo por una reputada Universidad y merece crédito, es más emocionante comprobarlo por uno mismo que darlo por hecho.

Experimentar da mucho juego. Dependiendo de los resultados que obtengas en tu primer experimento, puedes cambiar las variables, reformular tu hipótesis o descartar esa idea e iniciar un experimento nuevo.

En mi caso, he descartado (total o parcialmente) ideas que sí funcionan para otros, como los escritorios en los que se trabaja de pie. Hace tiempo que se pusieron de moda, por los problemas de salud que acarrea estar sentado muchas horas.

Leí sobre las maravillosas experiencias de gente que usaba estos escritorios y realizaba actividades parecidas a las mías. Total, que improvisé lo necesario con lo que tenía en casa y comencé mi propio experimento.

Gracias a eso, descubrí que trabajo mejor sentada en ciertas ocasiones: cuando la tarea requiere mucha concentración, cuando hace calor o cuando tengo menos energía. (Aunque, si estoy medio adormilada, sí me reactiva trabajar un ratito de pie.)

Puedes saber si a ti te va bien trabajar de pie partiendo de una hipótesis inicial: “Si trabajo una hora de pie en esta tarea, me va a cundir más.” Y, según los resultados, vas haciendo ajustes: “Una hora, no. Media.” “Esta tarea, no. Aquélla.”

Lo de “cundir” es deseable. Pero, ¿Y si, además, te encuentras con que te sientes mejor al pasar menos tiempo del día sentado?

Como te digo, a mí me funcionan mejor otras ideas para ser productiva y moverme más. Pero, para saberlo, tuve que probar y comprobar.

¿Qué te interesa probar a ti? ¿Sobre qué experimentarías?
  • Puedes comprobar si llevar un diario recopilando lo positivo de cada día sirve para que te sientas mejor.
  • Puedes comprobar si meditar es tan bueno como dicen.
  • Puedes comprobar si haciendo breves descansos durante tus horas de trabajo eres más productivo.
  • ETC. ETC. ETC.

Comprueba lo que quieras, siempre que no comprometas tu integridad física o la de otros. 😀 ¡Y disfrútalo!

Si una idea te llama la atención y está enfocada en un área de tu interés, abórdala en plan científico. Monta tu experimento y… a ver qué pasa.