¿Qué motivación mejora tu productividad?

¿Qué es lo que a ti te motiva para terminar lo tuyo bien y en el tiempo convenido?

Quizás dependa del día, de la actividad en sí y de las fuentes de motivación a las que tú acudas con más frecuencia.

La motivación no es imprescindible para que cumplas con lo que te has propuesto hacer. Pero, qué duda cabe, facilita la labor muchísimo.

Cada uno de nosotros, elegimos motivarnos con cosas diferentes. Para tareas simples y repetitivas, puede bastar ponerles un límite de tiempo y recompensarnos con lo que más nos guste cuando las terminamos. Eso funciona genial.

Sin embargo, para las tareas largas y más complejas quizás sea más efectivo otro enfoque.

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Motivación pensando a largo plazo

¿Qué te sirve a ti para mantenerte motivado y productivo en objetivos/trabajos complejos de larga duración?

¿Poner una fecha límite? ¿El dinero? ¿El reconocimiento de los demás?

Esos tres son motivadores externos muy poderosos. Los dos primeros (la fecha límite y el dinero que ganes) te sirven para cumplir, pero no garantizan un trabajo bien hecho ni, mucho menos, que disfrutes con el mismo.

La valoración positiva de los demás sabe muy bien, pero no te conviene depender mucho de ella. Si es uno de los pilares de tu motivación, ésta puede derrumbarse cuando ese reconocimiento no se dé o no corresponda con tus expectativas.

Todo suma. Esas recompensas externas y todas las demás, bienvenidas sean.

No obstante, lo que mejor suele funcionar para este tipo de proyectos largos y complejos es depender menos de la motivación extrínseca y alimentar más la motivación intrínseca.

¿En qué se diferencian?

La motivación extrínseca es la zanahoria que le ponen al burro para que siga tirando del carro. Si falta la zanahoria, el burro se para.

¿Te imaginas que el burro no necesitara la zanahoria porque tiene claro dónde quiere ir, porque es importante para él y porque se siente bien tirando del carro? Eso es motivación intrínseca.

El burro no puede alimentar esa clase de motivación. Nosotros, sí (se supone).

¡Arriba con la motivación… intrínseca!

El autor Daniel Pink identifica tres elementos cruciales en la motivación intrínseca:

(1) Libertad de movimiento: Autonomy

O la impagable sensación de estar haciendo las cosas a tu manera, eligiendo entre las opciones que más te convencen y ejecutándolas cuando tú lo crees oportuno.

A más autonomía, más satisfacción. Lo cual se traduce en un mejor desempeño.

No siempre cuentas con esta posibilidad. Por ejemplo, puede que trabajes para otra persona y ésta te dé poca libertad para tomar decisiones en lo que haces.

Pero sí tiene cabida en los objetivos que dependen sólo de ti: empezar un negocio o aprender algo nuevo, por ejemplo. Cuando tienes control sobre lo que haces, más te implicas y más te motivas.

Esto ya lo tienen en cuenta en muchas empresas, que ven cómo mejora la productividad cuando permiten que los empleados puedan controlar varios aspectos de su trabajo.

(2) El progreso personal: Mastery

Hay objetivos a largo plazo que son muy frustrantes al inicio. Por ejemplo, ponerte en forma, aprender un idioma nuevo o a tocar un instrumento.

Pasan las primeras semanas y no notas que hayas progresado mucho aunque sí se haya producido un avance visible, que podrías constatar si, desde el inicio, llevaras un registro diario de lo que vas haciendo.

La sensación de progreso te impulsa a dar los siguientes pasos. Aliméntala reconociendo lo que llevas hecho.

Y, para facilitar un progreso continuo, incrementa el nivel de dificultad progresivamente. Cada día, un pasito más.

(3) La finalidad de lo que haces: Purpose

¿Para qué haces lo que haces? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué vida quieres construir? Tener un propósito claro da un empuje tremendo.

No sólo te mantiene enfocado en tu objetivo. Además, te da fuerza para superar los obstáculos que se presentarán.

Cuando los esfuerzos en las tareas que realizas cada día están orientados a dar cumplimiento a esa misión, te levantas de la cama con otros ánimos. ¿Cuál es tu misión?

(La mía es ser económicamente independiente, para que mis padres no tengan que ayudarme a pagar las facturas. Te la cuento por poner un ejemplo.)

Conclusión

Para esos objetivos complejos que demanden mucho (creatividad, fuerza, constancia) te trae a cuenta reforzar la motivación que nace de lo más profundo de ti, más que apoyarte sólo en las recompensas que lleguen del exterior.

En general, en esos casos es más efectiva la motivación intrínseca. Habrá que probarlo, ¿no?

Imagen de Dru!

Comments

  1. Sí que habrá que probar.
    Pero, ¿no crees que uno de los factores importantes es que cada vez se valora menos la disciplina, la autodisciplina? … vivimos atrapados en la publicidad del “sin esfuerzo” y flaco favor nos está haciendo.
    Aquello de lo que hay que hacer se hace, cada vez se cuestiona más, y lo cierto es que aunque no nos gusten hay cosas que hay que hacer… Con motivación, mucho mejor … nos ponemos a ello!!
    Que tengas una muy buena semana.
    Abrazos

    • Casandra - TBM says:

      Pues, sí. La publicidad está haciendo lo suyo: Consiga X en menos de una semana… ¡y sin esfuerzo! 😀

      Yo coincido en que, si hay cosas que puedes conseguir sin esforzarte, mejor te ahorras el esfuerzo. 😉 Es lo más eficiente. El caso es que, por ahora, hay muchas cosas que no se pueden conseguir sin poner uno de su parte y currárselas día a día.

      Creo que nos hemos acostumbrado a ver esa realidad como una carga pesada, cuando no tiene porqué serlo. Cualquier persona se siente más satisfecha cuando consigue un objetivo por el que se ha esforzado, que cuando eso mismo le cae del cielo.

      No todos los días va a estar uno motivado para esforzarse. Pero, una vez que lo hace y cumple con lo que se ha propuesto, se siente bien consigo mismo. A corto plazo, esto te motiva para cumplir al día siguiente, creo yo. Y, a largo plazo, lo hace la sensación de que estás avanzando hacia donde tú quieres.

      Ay, que me emociono… Es que la disciplina, para mí, es bellísima. 😆

      Ojalá que tú hayas empezado la semana motivada. Yo, regulín. Pero, independientemente del nivel de motivación, seguro que hacemos cosas interesantes, ja, ja…

      Besotes, Malú. Muchas gracias por estar. 🙂