Pequeñas molestias que no merecen gran desgaste

¿A qué vas a dedicar hoy tu tiempo, tu energía, tu atención…?

Siendo recursos tan valiosos, tiene sentido que los inviertas en lo que es valioso para ti: tú, tu gente, tus metas, etc.

Intenta recordarlo a menudo (que yo haré lo mismo): No desperdicies esos recursos en inconvenientes, distracciones y minucias que no merecen el gasto.

Déjalos atrás, tan pronto como puedas, y enfócate en lo que es importante (para ti).

concentrarse

¿Alguien con quien apenas tienes relación te miró mal? ¿Te hizo un comentario estúpido que te sentó como una pedrada? En cuanto te sacudas, deja que sea su problema y sigue con lo tuyo.

¿Un imprevisto te salió al paso? ¿Tus planes del día no resultaron? En lugar de hacer una tragedia griega al respecto, acepta la realidad como es y, en cuanto puedas, deja atrás el mal trago.

Destina tu tiempo, tus pensamientos y tus acciones a seguir adelante. Enfoca tus recursos en lo que vale la pena.

Observa que pocas veces te has equivocado cuando lo has hecho así.

Recuerda lo bien que te has sentido con tu decisión cuando has dejado pasar las minucias molestas, cuando te has elevado sobre inconvenientes que antes te sacaban de quicio, cuando has invertido más en lo importante que en lo intrascendente.

Hazlo así hoy también. No gastes tus recursos valiosos en asuntos de poca monta. Inviértelos en lo que importa.