4 Remedios para cuando amaneces con los ánimos bajos

Todos los tenemos. Son esos días en los que, apenas sales de la cama, se te cae el mundo encima y te aplasta.

No siempre se pueden evitar esos ocasionales amaneceres de bajón. Pero sí hay opciones para despegar los ánimos del suelo y sacarle provecho al día (el que se pueda).

Los estudios nos confirman que la manera de empezar el día afecta a toda la jornada. Qué mal. Si amanecemos de mal humor y sin ganas de nada, lo más probable es que el día sea pesado.

Ante tal panorama, podemos echar mano del botiquín emocional y encontrar algún remedio. Estos cuatro quizás estén ahí.

tiritas

1. Pon de tu parte

Tú puedes hacer bastante para hacer que resuciten la energía y la alegría en tu cuerpo. O, en todo caso, para atenuar el mal humor.

Además, a estas alturas conoces muchas maneras de subirte los ánimos. Por si acaso, ahí van tres infalibles:

  1. Muévete. Haz un poquito de ejercicio.
  2. Ponte música animosa. (Perfectamente compatible con lo anterior. Que tu cuerpo siga liberando dopamina.)
  3. Hazte tu desayuno preferido y disfrútalo.

Entre las variadas opciones que conoces, elige las que gustes. (Aquí tienes más ideas.)

2. Ten un buen momento en perspectiva

Piensa en la actividad placentera que vas a hacer por la tarde o por la noche. O, si no es hoy, saborea anticipadamente las aventuras del fin de semana o de las próximas vacaciones.

Que haya algo divertido esperando en el calendario es efectivo para sentirte mejor y llevar el día de otra manera.

3. Haz un pequeño progreso

En los días de bajón no está uno para hazañas. Si te pasa lo que a mí, te limitas a cumplir con las tareas previstas… y andando.

No está mal. A medida que avanza el día, ves que estás haciendo cosas productivas. Y si eso lo combinas con tareas que acentúen que te estás moviendo hacia delante, tanto mejor.

Por ejemplo, tareas que lleves tiempo postergando (como quitarte de encima un trámite burocrático, limpiar la nevera o poner orden en un mueble).

4. Aprecia lo que va bien

Éste puede ser un día espantoso. Pero eso no quita que, dentro de lo nefasto, haya cosas que sí van bien.

Reconocerlas y apreciarlas sirve para sentirse mejor, como no se cansan de repetirnos los estudios sobre lo beneficioso de la gratitud.

Tal vez, esas pequeñas cosas positivas que acontecen no sean hoy suficientes para derrotar al malestar. Pero ahí están, sumando su parte al otro lado de la balanza.

Y, además, recordándonos que la vida es un collage de experiencias. Y que si hoy se alzan las negativas con el protagonismo absoluto, quizás mañana cambien las tornas. ¿Por qué no?

Comments

  1. Hace un año murió Mi marido en aquel momento casi no lloré porque no quería que mis hijos su vinieran abajo
    ahora la que está viendo el fondo soy yo me encuentro mal física y moralmente no tengo ganas de nada estoy muy cansada creo que necesito ayuda

    • Casandra - TBM says:

      Esa experiencia es durísima. Es elogiable que, por tus hijos, no quisieras sacar fuera el dolor, pero es necesario hacerlo para poder recuperarte.

      Al menos, habla con personas cercanas. Cuéntales cómo te sientes. Déjate apoyar por ellos.

      No es de extrañar que estés pasando por una depresión. Considera ir al médico para que diagnostique el problema y, a partir de ahí, encuentres un hilo de donde tirar.

      Es una prueba muy dura, Ángela.

      Sólo se me ocurre mandarte un abrazo y, si me lo permites, te sugiero que busques apoyos. Todos necesitamos ayuda alguna vez.