Caminar en pequeño grupo

Al inicio de la primavera, coincidía con una señora por las mañanas, cuando ella llegaba al parque y yo me iba. De camino a casa, me encontraba con otras señoras, que se dirigían al mismo parque caminando a paso ágil.

A día de hoy, esas señoras son una pequeña tropa de “caminantas” (de 50 años en adelante), que inauguran sus días con risas y movimiento.

El grupo ayuda a mantener la constancia

El año pasado no las veía a todas. En éste, es raro que falte alguna de las cinco. Supongo que la cita en grupo les resulta motivadora.

Es más probable que uno se salte el ejercicio de la mañana cuando no se levanta con ganas o cuando se da a sí mismo cualquier otra excusa para saltárselo. El grupo anima y compromete más.

caminando

A veces, me encuentro con una componente de la tropa que va rezagada: – “¡Eh! ¿Has visto a las compañeras?

Le digo por dónde van. Y allá que va a incorporarse al grupo a paso ligero.

El grupo se divierte

Al menos, éste sí lo hace. Se les nota que están a gusto. Las diviso acercándose a paso alegre. Me saludan con la mano, si voy por el otro carril. Y, desde ahí, suelo escuchar la risa de alguna de ellas.

Una de estas señoras me contó el año pasado que ella apenas si salía de casa. Su salida más larga era la de la mañana, cuando aprovechaba para caminar un poco.

Antes lo hacía en solitario. Ahora, que está con la tropa, yo diría que parece más feliz. Socializar con gente afín es bueno para la salud. Eso, sumado al ejercicio constante, le ha sentado francamente bien.

El grupo da seguridad

Especialmente en estos días en los que va amaneciendo un poco más tarde. El grupo de cinco es más visible en el camino (en algunos tramos, la iluminación deja que desear).

Y, además, supongo que disuade a cualquiera de los que molestarían a una señora que camina sola. (Señora o señor.)

¿Te apuntarías a una “tropa” para hacer ejercicio?

Sé de otra “tropa”. Ésta, de chicos jóvenes, que suelen encontrarse los fines de semana en un desvío. Van con sus bicis y una indumentaria ciclista muy apropiada. También se ve que se lo toman en serio.

El mío es otro rollo. Yo prefiero hacer el ejercicio matinal en solitario, porque suelo meditar, perderme en el paisaje, pensar en qué voy a escribir cuando llegue a casa, etc.

¿Cuál es tu estilo? Si te va el grupo y no lo hallas, podrías hacer como las señoras de la tropa: Probar a unirte a alguien con quien suelas coincidir (en el parque, en el gimnasio…)

O podrías formar tu propio grupo (aunque tenga dos integrantes: tú y alguien más). Hay personas que están deseando salir a corretear y, quizás, una invitación tuya baste para animarlas.

El grupillo da la ocasión de conectar con otros y de divertirse, mientras se obtienen los muchos beneficios del ejercicio físico. Suena a una acertada inversión en salud.

Comments

  1. Cristian says:

    Hola, simplemente decir que escribes muy bien e invitas a la reflexión y autocrítica. En definitiva, que es una maravilla leerte -casi- todos los días!
    Sigue así 😉