3 Ideas para controlar el nerviosismo en situaciones sociales

Hablar en público, presentarte a desconocidos, declarar tu amor, pasar un examen o una entrevista de trabajo. ¿Hay situaciones sociales que te ponen nervioso?

Ya somos dos. Y empecemos felicitándonos por ello, ya que esos nervios son la señal de que estamos corriendo un riesgo con la intención de conseguir un resultado positivo: A quien algo quiere, algo le cuesta.

Ahora, vamos al meollo: ¿Cómo evitamos que nos traicionen los nervios? En situaciones delicadas no nos conviene que se desmanden. Estas ideas pueden ayudar a mantenerlos bajo control.

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1. Anticípate a la situación

Se acerca el evento “especial” y, sólo de pensar en él, comienza el temblorcillo en las piernas. He aquí tres sugerencias:

  1. Prepárate lo mejor que puedas: Estudia, investiga, planea y ensaya la situación como si estuviera ocurriendo en ese mismo momento.
  2. No fomentes el nerviosismo: Aleja de tu mente los pensamientos catastróficos sobre lo que pueda ir mal. Si te asaltan, vuelve al punto 1.
  3. Cuida de ti: Llega descansado al día del evento. Si puedes, empiézalo con algo divertido. (La risa disuelve las tensiones.)

2. Usa los nervios a tu favor

El estrés no es siempre negativo. Pensemos en los atletas, en los artistas o en la novia que está a punto de casarse. Muy ilusionada, sí, pero también nerviosita perdida.

Ese estrés positivo (llamado eustrés) puede motivarte para dar lo mejor de ti una vez en escena. Entusiásmate con el subidón. Piensa en lo que quieres conseguir y en cómo vas a hacerlo, en lugar de poner el acento en lo que pueda ir mal.

3. Contribuye a destensar el ambiente

Primera medida esencial: Evita a la gente que está nerviosa o que pueda alimentar tu nerviosismo. Acércate a la gente calmada.

Ya puesto, puedes poner tu granito de arena para relajar el ambiente. Eso también te beneficia a ti.

Por ejemplo: Si la situación se presta (y tú tienes ganas), charla de cualquier cosa con otra persona que también esté esperando.

 

Último apunte: Aprende de la experiencia para la siguiente situación “especial”. A cada una que enfrentes, mejor te conocerás a ti mismo y más hábil te harás enfrentando situaciones similares.

Sigamos practicando y corriendo riesgos de este tipo. Los nervios no harán que tiremos la toalla. 😉