Escucha tu consejo

Te conoces bien a ti mismo. O, si no tan bien, mejor de lo que puedan conocerte quienes te rodean. ¿No es ésa una buena razón para escuchar tus propios consejos?

De acuerdo. No lo sabes todo. Tienes dudas. Como todos, necesitas pedir ayuda a otros y que te den indicaciones para resolver un problema, cuando estás totalmente perdido.

Todos nos necesitamos. Nos apoyamos, aprendemos unos de otros, nos inspiramos mutuamente. Es maravilloso que así sea.

Eso no quita que también hay bastantes ocasiones en las puedes prescindir de que otro te diga qué hacer, de que te inspire o de que te dé el visto bueno.

decisiones

Son esas situaciones en las que sí sabes lo que quieres. Una opción, una solución, una idea te suena mejor que el resto. ¿A que has vivido momentos así?

Son esas veces en las que no te hace falta que otro confirme tu punto de vista. En el fondo, tú sabes qué hacer. Lo tienes claro. ¿Por qué no te escuchas?

Tú eres quien mejor sabe dónde has estado y hacia dónde te diriges. Sabes lo que es importante para ti; lo que te gusta y lo que no; lo que funciona contigo y lo que no lo hace.

Si esto es así, utiliza todo ese conocimiento que tienes sobre ti mismo.

Puede que, además de tu criterio y experiencia, te haga falta una guía, una opinión o consejo adicional. Pero eso no es lo mismo que partir haciendo oídos sordos a tu propia persona.

Sigue escuchando a los demás, sobre todo a los que saben de lo que hablan. Aprende de ellos todo lo que puedas. Pero no dejes de escucharte a ti mismo, especialmente cuando algo, dentro de ti, te está señalando el camino.