7 Ideas para ser más puntual

¿Vas con la hora pegada por costumbre y llegas tarde más veces de las que quisieras?

La impuntualidad no sólo perjudica a otros. También a ti. Especialmente cuando hablamos de compromisos delicados, como los relacionados con el trabajo.

Si te interesa ser más puntual, podrías empezar por preguntarte cuáles son las razones por las que sueles llegar tarde a tus citas. Ésas son las que te darán más pistas para arreglar el problema.

¿Te quedas despierto hasta muy tarde y por la mañana estás hecho un trapo? ¿Programas un exceso de actividades a primera hora? ¿No te organizas con el transporte? ¿Estás pasando por una mala racha?

cuenta atrás

Tú mismo vas a dar con respuestas en cuanto identifiques las causas del problema. Y, para hacer más grande el repertorio de ideas, aquí tienes unas cuantas más:

1. Cambia tu rutina matinal

Organiza tu mañana. Selecciona y secuencia las tareas que vas a ejecutar. Y, para ponértelo todavía más fácil, prepara el terreno el día anterior.

Antes de acostarte, decide qué vas a hacer al día siguiente. Hazte tu esquema, aunque después haya cambios. Y deja decididas y listas las cosas que puedas (la ropa, los zapatos, el material que necesites, etc.)

2. Acuéstate un poco antes

Empezar la mañana con bríos es difícil cuando no has dormido lo suficiente. Si últimamente te acuestas muy tarde, pregúntate porqué.

Y, si no hay una razón lo suficientemente poderosa que justifique tus desvelos, aplica una de las máximas que hemos aprendido por aquí: No trasnoches por lo que no estarías dispuesto a madrugar.

¿Madrugarías para ver un programa de televisión? Muy bueno tendría que ser…

3. Programa alarmas

Unas cuantas alarmas en momentos cruciales del día son bastante útiles. A mí me han funcionado. El punto es hacerles caso cuando suenan.

Programa algunas para que te avisen de cuándo arrancar con ciertas actividades. No tienes porqué mantenerlas a perpetuidad. Cuando te hayas hecho con el ritmo que quieres, las quitas y ya está.

4. Adelanta los relojes

Este truquito lo tiene mucha gente: Adelantan el reloj cinco o diez minutos y actúan como si fuera esa hora.

Creo que es más útil si lo haces ocasionalmente. Por ejemplo, un día que tengas una cita importante.

Por la mañana o antes de acostarte, sumas unos minutos al reloj y aumentas las probabilidades de llegar a tiempo. (Puede que se te olvide que lo has adelantado.) 😀

5. Sé más realista estimando el tiempo

Esta idea va bien para quienes son demasiado optimistas estimando el tiempo. Creen que éste dará de sí para adaptarse a lo que necesitan hacer y se llevan la sorpresa de que no ocurre eso.

Si es tu caso, puedes comenzar por añadir unos minutos más al tiempo que tú piensas que necesitas para terminar cada tarea. O, también, por planear “al revés”.

Es decir, contando con que tienes que estar a las 10 en la reunión, por ejemplo, estimas el tiempo hacia atrás: A las 9:30 sales de casa; a las 9:00 desayunas; a las 8:15 te arreglas; a las 7:00 haces ejercicio; a las 6:45 te levantas.

6. Di que NO más veces

Si la explicación de tu tardanza son ciertos compromisos y distracciones que otras personas ponen en tu camino, considera tomar las riendas de tu tiempo.

¿Alguien te llama por teléfono antes de tu cita? Sugiérele hablar con él/ella después. ¿Te mandan mensajes cuando estás ocupado? Contesta más tarde.

A menos que se trate de una emergencia, quienes te aprecian van a entender que decidas atender asuntos que no pueden esperar.

7. Piensa en las consecuencias negativas

La puntualidad es un signo de respeto hacia el tiempo de los demás. En las cuestiones personales, quizás no te salgan muy caros tus deslices con el reloj. Pero en compromisos profesionales y en otros igual de serios, sí.

A muchas personas les motiva el miedo a las consecuencias negativas de sus tardanzas. ¿Es tu caso? ¿Temes que puedan despedirte del trabajo? ¿Podrías perder oportunidades de promoción?…

El temor no es una bonita sensación. Aunque, en este caso, puedes usarlo de manera positiva para terminar con el hábito de la impuntualidad.

Cualquiera de nosotros puede llegar tarde a sus compromisos de vez en cuando. Pero, ¿llegar tarde por sistema? Ahí falla algo, ¿no crees?