Elige tu propio camino

A veces nos sentimos motivados por los éxitos personales o profesionales de otros. Sus logros son el empuje que quizás nos estaba haciendo falta:

¿Por qué no hago yo algo así? Si él/ella ha podido, yo también puedo.

No obstante, hemos de ser cautelosos con estas motivaciones. Individuos con éxitos sobran en el mundo. La mayoría nos podemos adjudicar unos cuantos en un área o en otra, aunque sean pequeñitos.

¿Qué es lo que TÚ quieres?

viento

Un “peligro” de lanzarse de cabeza al camino hacia el éxito que han seguido otros es el de empezar muchas cosas y no continuarlas.

Ves a uno al que le va bien y pruebas con aquello. Más tarde, ves a otro haciendo una cosa interesante y abandonas la anterior para ponerte con ésa. Y así sigues: probando aquello que a otros les va bien, sin preguntarte qué es lo que a ti te iría bien.

Es como ir a comprarse un traje y elegir según los gustos y las medidas de otros a quienes los suyos les sientan bien. ¿Qué garantías hay de que a ti te quede bien el traje de otro?

Lo que hacen los demás puede dar pistas. Pero la respuesta a qué camino es el mejor para ti no está afuera, en otros, sino en ti mismo.

Cuando te conoces bien y decides qué camino quieres hacer, no sientes que te estás perdiendo nada al ver a los otros hacer su camino. Es más, te alegras de que, al igual que tú, ellos hayan encontrado el suyo.

¿Es oro todo lo que reluce?

Otro “peligro” de lanzarse sin pensar hacia el camino del éxito del otro reside en observar sólo las apariencias.

Ves que otro tiene un trabajo estupendo: ¡Qué chollo! Cobra un sueldazo. Trabaja media jornada y está cómodamente sentado frente a una pantalla. ¡Yo también quiero!

Sí, pero no estás considerando lo que puede haber detrás de eso: Las horas de formación que hizo esta criatura; el dineral que se dejó en cursos; los problemas de vista o espalda que pueda tener o las reclamaciones y broncas que recibe de jefes y clientes.

Prefieres fijarte en lo más atractivo, en lugar de analizar la situación al completo. Olvidas que todo camino, sea cual sea, tiene sus ventajas y sus obstáculos.

Quizás ése sea un estupendo camino para ti. Por qué no. Pero, antes de decidirte, has de analizarlo con calma para ver si va contigo… o si hay opciones mejores.

En definitiva, tómate tiempo para decidir qué camino es el tuyo, en vez de seguir automáticamente el de otros porque parece estupendo y a ellos los ves muy contentos.

Es una invitación. Yo también trato de pensar en lo que va más conmigo y de elegir en consecuencia. 😉

Imagen de givikat