¿Serías capaz de ver un aspecto positivo?

Un día cualquiera, te asalta una sensación de descontento hacia una área de tu vida: tu aspecto físico, tu familia, tu vida social o tu trabajo. Qué mal. ¿Será el principio de una crisis?

Podría ser. Pero no tiene porqué serlo. Cualquier persona puede levantarse un día con los ánimos más bajos y la explicación, necesariamente, no tiene porqué hallarse en una crisis, en una depresión, en su baja autoestima… o a saber la mayúscula causa.

Las personas que están relativamente contentas con quienes son y con lo que hacen también pasan por días en los que no están tan contentas con uno o varios aspectos de su vida. ¿Quién no pasa por días en los que el entusiasmo se evapora?

Por ejemplo: Yo estoy contenta con las cosas que hago. Son las que he elegido. Cosa que no quita que haya días o rachas en las que me resulte pesado seguir con ellas.

Tal vez sea por la falta de variedad, por la falta de descanso apropiado o, simplemente, porque los seres humanos tenemos emociones y éstas fluctúan.

emocionalmente sensible

Sí, a cualquiera de nosotros le pueden asaltar la frustración, la desgana o el pesimismo:

  • ¡Caramba! He engordado 5 kilos en las vacaciones. Me veo fatal.
  • Estoy harta de que mis amigos hagan planes sin contar conmigo. ¡Vaya gente!
  • Las reformas de la casa no se van a acabar nunca. Qué asco.

Personalmente, no disfruto esos momentos o días de mal humor, por natural que sea sentirse así de vez en cuando. Puede que tú, tampoco. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Lo positivo, al rescate

Podemos no darle demasiada importancia, a no ser que el abatimiento y el mal humor sean algo continuo.

El caso de llevar un tiempo sin levantar cabeza es distinto. Quizás estamos hablando de problemas que requieran otro enfoque o la ayuda de un profesional, como un estrés crónico o una depresión.

Pero si es poca cosa, está en nuestra mano acudir a un remedio casero, como cuando nos hacemos una cortadita en el dedo y la curamos con lo que hay en el botiquín.

Un remedio (que sirve de tirita en estas ocasiones) es recordar uno o varios puntos positivos que tengan que ver con ésa área que no nos tiene muy contentos. Cuantos más, mejor.

En el ejemplo de arriba, cuando estoy rezongando por la pesadez de mis actividades diarias, tengo varias opciones a continuación. Y una de ellas es poner un poco de equilibrio recalcando aspectos positivos de esas actividades (el ejercicio, el trabajo…):

  • Las elegí yo, por convencimiento propio.
  • Hasta la fecha, me han proporcionado un buen puñado de éxitos íntimos de los que se hace eco mi registro diario.
  • He pasado ratos muy divertidos gracias a esas actividades.
  • Me han ayudado a socializar (uno de mis puntos débiles); a conocer gente, a compartir mi experiencia con ellos, etc.
  • Etc.
Recordar esos aspectos positivos ayuda a sentirse un poco mejor al instante o a disminuir el malestar.

La idea es sencilla, barata y no lleva mucho tiempo, como puedes ver. Puedes probarla el día en el que te sientas frustrado en algún área de tu vida.

Practicarla no implica que vayas a conformarte con las cosas como están y que dejes de hacer los cambios que creas oportunos, si es el caso. Sirve para equilibrar los ánimos, que no es poco.

Tenla en tu botiquín emocional, por si algún día quieres probarla. 😉

Imagen de Xiangdian